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Panorama electoral 2018 (IX)

  • Joaquín Narro Lobo

Mañana, con el último minuto de la noche, terminan las campañas para gobernador en el Estado de México. Entre Josefina Vázquez Mota, Alfredo del Mazo Maza, Juan Zepeda Hernández, Delfina Gómez Álvarez y María Teresa Castell de Oro Palacios está la persona que habrá de gobernar el estado más poblado del país por los próximos años y, sobre todo, quien con su triunfo marcará el tono del inicio del proceso electoral de 2018.

De acuerdo con prácticamente todas las encuestas y sondeos, el triunfo estará entre Alfredo del Mazo y Delfina Gómez y es muy difícil señalar que “cualquier cosa puede pasar”. No. Lo único que puede pasar es que gane el PRI o que gane Morena. Para el PAN y el PRD vendrán tiempos de reflexión, análisis y evaluación interna. Los albiazules corren el riesgo de terminar en cuarto lugar, únicamente por encima de la candidata independiente, lo que será una dolorosa derrota para su presidente, Ricardo Anaya. El PRD, en cambio, puede sentirse más que satisfecho no solo por el papel desempeñado, que ha rebasado las expectativas, sino incluso porque han descubierto a un nuevo político que conecta con la gente y recupera la mística de los del Sol Azteca.

Para cualquiera de los ganadores, el resultado deberá de ser procesado con velocidad y pasar la página de lo local para comenzar a escribir la próxima historia nacional. Si gana Morena, Andrés Manuel habrá demostrado su fuerza y capacidad de promoción, movilización y operación electoral. El arribo de Morena al Palacio de Gobierno de Toluca será un gran paso en su recorrido rumbo a la Presidencia de la República. En el caso tricolor, lo importante no sería haber mantenido el control del gobierno estatal, sino frenar el avance de sus adversarios y reconfigurarse como partido y maquinaria electoral rumbo a las elecciones de 2018. Aun en la victoria, el PRI deberá entender que las viejas fórmulas ya no funcionan frente a un electorado que desea ver una forma distinta de hacer política.

A menos de una semana de la elección, el balance es muy sencillo. El PAN perdió porque no pudo hacer ganar a quien al inicio de la contienda encabezaba las encuestas y contaba con el currículum de más peso político. El PRD ganó, porque nadie apostaba por ellos y su candidato marcó el que será el nuevo estilo de los candidatos que la gente quiere ver: natural, fresco, de lucha, auténtico. Morena ganó por la fuerza que demostró y la consolidación del discurso que habrá de tener y del personaje que habrá de encabezar en 2018. El PRI puede no perder siempre y cuando gane la elección y no “eche las campanas al vuelo”, sino que tenga la serenidad y humildad de reconocer que parte importante de sus formas ya están caducas.

Esta es la última parada rumbo a las elecciones federales de 2018. A partir del lunes 5 de junio comienza la carrera con destino final en Los Pinos. Aun cuando las formalidades del proceso llevan el inicio hasta la primera semana de septiembre, los resultados en el Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz, definirán los últimos ajustes en la estrategia de cada partido político. A partir de ahora comienza realmente la lucha por el poder.

joaquin.narro@gmail.com

@JoaquinNarro