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Para entender a Trump. Por Carlos Slim

  • Salvador del Río

Reunirse es un comienzo, permanecer juntos es el progreso y trabajar juntos es el éxito

Henry Ford
En inusual conferencia de prensa, entre el fragor del fuego de los twits, el multimillonario Carlos Slim nos da una semblanza del verdadero Trump.

Es, afirma, el heraldo de una nueva revolución, la de la sociedad civil que echa fuera a la clase política y considera al Gobierno como una empresa en la que no hay amigos ni socios comerciales, sino competidores. Hay que entender a Trump, nos dice el empresario Carlos Slim.

Trump no es un exterminator, es un negociador, un gran negociador, según lo pinta Carlos Slim. Días después de haber recibido la revelación, cual la de Saulo de Tarso en el camino a Damasco, con la lectura del libro de Trump y de haber asistido a una cena en la que, entre empresarios se le desveló su verdadera personalidad. La estrategia de Trump, nos dice Slim, es clara y entendible: ataca primero para intimidar y doblegar al competidor. Lo acusa de abusivo, de aprovechado, de obtener ventajas de una supuesta debilidad o excesiva complacencia del acusador. Lo insulta, lo sobaja. El que golpea una vez golpea dos veces. Ciertamente, reconoce Carlos Slim, en el retrato del presidente de Estados Unidos, éste en ocasiones se extralimita. El propio Trump se declara políticamente incorrecto en el rudo trato a sus competidores, a quienes parece querer aniquilar, porque, dice, no tiene tiempo para la moderación. Pero, más que amenazas, ofrece oportunidades, dice Slim. El verdadero Trump es un hombre bien intencionado, partidario de impulsar la educación y finalmente, una vez derrotado el adversario, estará dispuesto a una negociación civilizada.

A Donald Trump hay que entenderlo, insiste Carlos Slim. Para ello se requiere paciencia y espera. Por el momento, reconoce, es acertada la respuesta del Gobierno de México en busca de una negociación por encima de las intemperancias de Trump. En ese camino, concede Slim, es útil la unidad nunca antes vista de todos los sectores de la población para respaldar al Gobierno de México en reclamo de respeto a su soberanía y a su dignidad como país.

Los métodos que el empresario Slim explica de las tácticas de Donald Trump no son entendidos ni desde luego aceptados por el Gobierno de México.

Tampoco lo son en otros países igualmente convertidos en objetivo de las amenazas de Trump. Tampoco lo entienden la mayoría de los sectores políticos y sociales del propio Estados Unidos. Las amenazas de represalias presupuestales a los Estados y las alcaldías donde los migrantes de todas nacionalidades encuentran refugio y apoyo no son un juego de la estrategia de Trump, son hechos concretos, como lo son la cancelación de las visas a los ciudadanos de los principales países musulmanes y las medidas nacionalistas, populistas que anuncia el Gobierno de Trump contra China y otras naciones asiáticas.

Frente a esas amenazas el Gobierno de México ha optado por la vía de la negociación y el diálogo, a la vez que, como es su obligación, mantiene una firme defensa de nuestra soberanía, de nuestra dignidad y de nuestros legítimos intereses. La defensa de nuestros connacionales, el derecho a enviar parte de sus ingresos a sus familias en México, es una decisión y una obligación que el Gobierno de Peña Nieto no puede ni debe eludir.

Trump da muestra de ser enemigo del libre comercio, del diálogo y la relación civilizada entre las naciones. No es un negociador sino en todo caso, un negociante.