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Para entender esta nueva era Postverdad y Fake News -I-

  • Jaime Alcántara

“Fake News se traduce literalmente como noticias falsas. El término posverdad gana fuerza, al grado que el famoso diccionario Oxford Dictionary lo considera como el término político del año () aquello que está relacionado con circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influenciables que las emociones o las creencias personales, en tanto modeladores de la opinión pública”:

TANIUS KARAM

Ya nada nos asombra. Medio arqueamos las cejas, allá por finales del siglo pasado y principios de éste, cuando oímos el término “postmodernidad”. Todos sabemos, o recordamos, que esto se refiere a la declinación de las Instituciones: Gobiernos, Sindicatos, Iglesias; matrimonios, familia…

Pero ¿cuál es la razón por la que estos conceptos entraran en la vida global y cambiarán, casi sin darnos cuenta, el entorno social y político, en el que nos desenvolvemos?

Sin lugar a dudas, la materia prima, el mecanismo, el camino, son las redes sociales.

A los tecleadores, que pretendemos tener alguna opinión (obvio), de determinado tema, casi siempre se nos va algo. Esto es casi normal. A veces, por desmemoria, por poca atención, aunque lleve uno apuntes, en otras por falta de algunas lecturas.

Quien se haya tomado la molestia de leer mis dos artículos anteriores, entenderá por qué lo comento. Quien no, también.

¿Por qué ganó Donald Trump, por qué el Brexit; cuál fue la razón de la llegada, tan cerca, de Le Pen en Francia (lo de Macron fue Alianza con otras fuerzas), si todo estaba para que esto no ocurriera? Igual, ¿cuál es la razón por la que al presidente Peña (de acuerdo a las encuestas) la opinión pública lo tenga tan relegado? A como estábamos acostumbrados, la información siempre la tuvieron (votantes y opinadores) en sus respectivas narices. Por tanto, lo que se puede apreciar es que ya cambiaron los modos de ver “la realidad”. Esto no se entendería sin saber de qué manera los agentes sociales hemos venido moviendo valores como la verdad, la certidumbre, el honor, la razón.

A diario vemos infinidad de noticias, opiniones, chismes, consejos, inducciones; ofertas, asesorías, sugerencias. Y, ¿qué hay de ello?

El asunto se reduce, esencialmente, a la manera como el receptor ha percibido los actuales mensajes (el receptor también se vuelve emisor). Es el alma de este gran cambio que estamos experimentando en las formas de ver, de sentir, de ser partícipes de esta nueva realidad.

De por sí en México, y en una buena parte del mundo, casi no leíamos libros, revistas, periódicos, es decir, comunicación escrita. Lo dicen los números.

Al arribo de la era electrónica, nos enterábamos del mundo, primero por radio y después por televisión. Los medios electrónicos cambiaron la forma de informarnos de las noticias. Pero la internet alteró todo.

Con los órganos tradicionales había alguna manera de “entender”, de quejarnos, de echarles la culpa, dado el caso, a un agente determinado. ¿Ahora, a quién?

En una charla, hace dos o tres décadas, un comunicador dijo, refiriéndose a las encuestas, que la opinión pública era irresponsable. Todo mundo frunció la boca. Explicó: ¿si eligen a alguien “inadecuado”, a quién se culpará?, aun con mandato revocatorio.

Hoy corre una noticia por las redes y, si “es importante” se hace viral. Eso ha tumbado y/o dado motivos para procesar a gobiernos, funcionarios, empresarios. Ha servido de guía para elecciones como las de junio del año pasado, en las que todo mundo se quedó sorprendido, empezando por algunos ganadores.

Continuará…
jaimealcantara2005@hotmail.com