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Paradigma Económico

  • Jorge Sánchez Tello

  • Jorge Sánchez Tello
  • Libertad y modernidad

Es sabido que en distintas épocas, la libertad ha sido un problema central que atañe a la historia del ser humano, ya sea en términos personales como en términos colectivos. Como problema histórico moderno, el liberalismo aparece cuando se debe asegurar, al interior de la sociedad y en un sentido universal, la posibilidad del despliegue de la libertad más allá del domino de un único soberano jurídico-político.

La modernidad ha sido el triunfo, aunque con naturales defectos, de los valores que permiten la expresión de la libertad humana, de su estética, de la dignidad de espacio existencial que le corresponde a cada persona. No es una tarea hecha, no es un camino ya recorrido, es una tarea que se hace en el camino; es la idea de continuo progreso, de mirar al futuro sin desoír al pasado, de acabar con anclajes estamentales, con rigideces políticas, con conservadurismos que alienen al hombre.

Citando a Douglas North, “Las instituciones son las reglas del juego en una sociedad o, más formalmente, son las limitaciones ideadas por el hombre que dan forma a la interacción humana. (…) El cambio institucional conforma el modo en que las sociedades evolucionan a lo largo del tiempo, por lo cual es la clave para entender el cambio histórico”.

El tipo de organización económica que directamente proporciona libertad económica, es decir, el capitalismo competitivo, también promueve la libertad política al separar el poder económico del poder político y de esa manera posibilita que el uno compense al otro.

El liberalismo representa la libertad individual frente al estado coercitivo. En el campo económico supuso la suplantación del sistema de cooperación obligatoria por el sistema de cooperación voluntaria; más explícitamente, supuso la suplantación de la reglamentación coercitiva que caracterizó la cooperación bajo el estado del Antiguo Régimen y el mercantilismo por la cooperación entre comerciantes y trabajadores bajo el régimen de contrato.

Los liberales fueron pioneros en la lucha contra las monarquías, tal como la conocemos en la actualidad, en la lucha por el poder y la soberanía del pueblo, por la autoridad e independencia del parlamento, por la libertad y por la resistencia a la autoridad arbitraria, por la libertad de prensa, por la libertad religiosa, contra la trata de negros, contra la esclavitud, por la supresión de prohibiciones y restricciones comerciales. Los liberales también han sido laicistas. Todavía es recomendable una buena dosis de laicismo y escepticismo frente a quienes, desde el dogma y la seguridad de la fe política o religiosa que profesan, se sienten iluminados y llamados a. dirigir a las masas con la fuerza de quien se sabe poseedor de la verdad.

Los liberales defendían la tolerancia religiosa; aunque sus mentores eran protestantes, sin embargo, no eran fanáticos y criticaron las guerras de religión como inútiles. Resaltaron la importancia de la actividad económica y defendieron los derechos de propiedad, especialmente cuando había sido acumulada con el esfuerzo de sus dueños. El individualismo y la creencia de que todos los hombres nacen iguales están presentes en el bagaje intelectual de los primeros liberales. La creencia de que todos los hombres nacen iguales y de que sus desigualdades posteriores son producto de las circunstancias, les llevó a dar una gran importancia a la educación.

Todo proyecto de nación para que pueda ser viable y sobre todo benéfico para la población, instituciones y empresas, debe tener como eje a la libertad.
*Economista e investigador asociado de la FUNDEF

www.fundef.org.mx

jorge.sanchez@itam.mx

Twitter: @jorgeteilus