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Paradigma Económico

  • Jorge Sánchez Tello

  • Jorge Sánchez Tello
  • TLC es un éxito

 

Ante la reacción de Donald Trump contra el Tratado de Libre Comercio (TLC) y la Organización Mundial de Comercio (OMC), es importante señalar que el éxito del TLC es innegable, y solo aquellos que viven a expensas de los demás se empeñan en predicar lo contrario. Algunos arrogantes académicos no hacen más que demostrar su profunda ignorancia cuando tratan de demostrar lo negativo que supuestamente ha sido la apertura comercial.

Sin duda, el TLC ha mejorado el desempeño de la economía en su conjunto, fundamentalmente a través de la reducción de las ineficiencias inherentes en la producción de bienes y servicios y con base en una división del trabajo en cadenas productivas de escala continental. Además, esta integración económica ha resultado en una mayor interdependencia entre las economías norteamericanas, generalmente considerado algo positivo porque ata los destinos nacionales al buen desempeño del vecino.

El TLC fue el primer acuerdo que establece reglas sobre la inversión extranjera, la propiedad intelectual, la posibilidad de producir acuerdos paralelos sobre Derecho laboral y también al derecho ambiental relacionado al comercio. En ese sentido, el TLC fue innovación pura.

El TLC se encuentra con vida artificial. La mayor parte del crecimiento económico, las ganancias en base a las economías de escala, y los beneficios generales se redujeron con la crisis del 2008, por esta razón es necesario revisar algunos puntos del TLC y ayudar a que la implementación del TPP sea la adecuada.

A México, Estados Unidos, y Canadá se le ha unido China. El problema, por supuesto, es que no existe un tratado con el gigante asiático y que, a pesar de ello, los productos chinos son tan competitivos, que con o sin tratado la gente los compra.

Más aún, la cercanía de México a Estados Unidos, todavía el principal mercado mundial, ofrece ventajas de acceso directo terrestre desde nuestro país, y una posición privilegiada en las rutas marítimas comerciales del Continente Americano, tanto para los socios TPP del hemisferio norte (Estados Unidos y Canadá) hasta los del hemisferio sur (Perú y Chile).

Algunos de los beneficios que México adquiere con la entrada en vigor del TPP son:

Se alcanzaría una zona de acceso preferencial a 11 de las economías más importantes del mundo (Australia, Brunei, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam y Canadá).

Diversificación de mercados. Aumentar el atractivo de México como destino de Inversión Extranjera Directa.

Posibilidad de colocar productos mexicanos por un valor de alrededor de 150 mil millones de dólares en varios sectores clave de la exportación.

Posibilidad de exportar a otros mercados productos terminados aprovechando la ventaja de que un 90 por ciento de nuestras importaciones de Asia Pacífico son productos intermedios o de capital.

A diferencia de hace 20 años, México cuenta ahora con una política cambiaria y monetaria más acorde al modelo de libre comercio. Nuestro país ha logrado sacar ventaja del libre comercio en sectores como el maquilador, el automotriz y el de electrónica. Sin embargo, es un pobre jugador en la exportación de servicios.

México ha apostado a las exportaciones de manufactura como motor de crecimiento de la economía nacional y de su industria. Es un modelo que sin duda ha tenido éxito; desde la firma del TLC, las exportaciones en 1994 eran de 60 mil 882.2 millones de dólares, mientras que al cierre de 2014 se contabilizaron 397 mil 535.4, es decir, las exportaciones crecieron 655 por ciento en las últimas dos década.

*Economista e investigador asociado de la FUNDEF.

www.fundef.org.mx

jorge.sanchez@itam.mx             Twitter: @jorgeteilus