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Paradigma Económico

  • Jorge Sánchez Tello

  • Jorge Sánchez Tello
  • Globalización y modernidad

 

La globalización está siendo criticada por los extremistas de derecha e izquierda, el regreso de este tipo de populismos no augura nada bueno en los países de Europa, América Latina y Estado Unidos donde son cada vez más voces las que desean aniquilar la globalización.

Los efectos del proceso de globalización estarán asociados a las decisiones políticas, de producción y consumo que tomen los agentes generadores de la globalización que se encuentran en la parte alta de la pirámide de influencia, encabezada por los gobiernos de los países más poderosos, las firmas multinacionales y los organismos multilaterales. Los movimientos alterglobalización, la comunidad académica y estudiantil y los ciudadanos del común pueden contribuir a la construcción de una globalización alternativa que contribuya a garantizar el desarrollo sostenible y la reducción de las desigualdades a escala global.

El incremento de las interrelaciones comerciales entre regiones distantes del mundo se conoce como globalización comercial, en tanto que el incremento de las interrelaciones financieras a distancias supracontinentales se conoce como globalización financiera.

El proceso de globalización de la economía internacional viene desarrollando una transformación vertiginosa. Una de las fuentes de esta nueva dinámica es el acelerado proceso de cambio técnico en la circulación de la información y en la reducción de los costos de transporte en general. El nivel de los intercambio se ha profundizado y se amplió la canasta de actividades económicas –bienes y servicios- que se transan a nivel de la economía internacional. Además, la movilidad de factores también es importante, aunque la misma tiene un patrónasimétrico. A nivel internacional se mueve el capital (físico y financiero) y los trabajadores con alta dotación de capital humano.

A comienzos del siglo XVIII, las ideas acerca del comercio internacional empezaron a cambiar; así, David Hume y Adam Smith, quienes hacen parte de los llamados economistas clásicos, plantearon nuevas ideas que desafiaban los principios mercantilistas. Hume fue el primero que cuestionó la visión de que un país pudiera acumular metales preciosos indefinidamente, pues para el este proceso tendría que producir un efecto sobre la economía que terminaría por afectar su capacidad de competir con otros países en el terreno comercial. Con base en el planteamiento de la teoría cuantitativa del dinero, Hume afirmó que la acumulación de oro como resultado de un superávit comercial podía producir un incremento en la cantidad de dinero que circula en la economía y, en consecuencia, generar un aumento de los precios y salarios.

Por su parte, Adam Smith planteó que la riqueza de una nación radicaba en su capacidad productiva, es decir, en su capacidad de producir bienes y servicios, y no en su tenencia de metales preciosos; en este sentido, la estrategia de un país debía consistir en incrementar su producción de bienes y servicios, y no en acumular metales preciosos.

La teoría de Huntington afirmaba básicamente dos cosas: que el orden mundial se estaba rehaciendo en base a unas civilizaciones culturo-religiosas que habían reemplazado a las naciones e ideologías como fuerzas motrices de la política mundial; y que los mayores conflictos globales (choques) se producirían a partir de entonces entre civilizaciones, especialmente en las zonas geográficas en las que las civilizaciones entran en contacto.

*Economista e investigador asociado de la FUNDEF

www.fundef.org.mx

jorge.sanchez@itam.mx

Twitter: @jorgeteilus