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Paradigma Económico

  • Jorge Sánchez Tello

  • Jorge Sánchez Tello
  • Depreciación e inflación

El tipo de cambio juega un rol central en la economía y, por lo mismo, tiene especial importancia en la formulación de las políticas macroeconómicas. Esto no es una excepción en el marco de política basado en metas de inflación y libre determinación del precio de las divisas.

El tipo de cambio es un precio relativo que ocupa un espacio relevante en el análisis de la coyuntura y en la agenda de investigación económica. Es interesante además notar la notoria correlación entre la volatilidad del tipo de cambio y el número de noticias que aparecen en los principales medios de comunicación. En especial cuando el peso ha tenido una importante depreciación desde el 2013.

La disminución del traspaso en economías industrializadas es resultado del entorno de baja inflación experimentado por estos países durante los años 90, en contraste con las altas tasas de inflación registradas en décadas anteriores. En este punto, es importante comprender cómo pueden ser percibidos los choques al tipo de cambio por parte de los importadores y productores. Si el incremento en los costos debido a una depreciación es percibido como un fenómeno transitorio, los agentes pueden reducir temporalmente sus márgenes, ahorrándose los costos de menú de cambiar precios y simplemente esperar hasta que el choque revierta.

Por el contrario, si el choque es percibido como permanente o altamente persistente, el ajuste de precios es inevitable. Dado que una economía está sujeta a choques nominales más persistentes cuanto mayor sea su inflación, surge el vínculo entre el nivel de inflación y el traspaso. En un entorno de alta inflación, importadores y productores podrán incrementar sus precios con mayor frecuencia, a la vez que los consumidores se mostrarán menos reticentes a dichos incrementos.

Una implicancia importante para la política monetaria, especialmente en economías emergentes, es que si el Banco Central consigue implementar un régimen creíble de baja inflación, entonces el traspaso del tipo de cambio deberá disminuir rápidamente.

La adopción de este régimen en economías en desarrollo ha contribuido significativamente a reducciones en el nivel y la volatilidad de la inflación. De hecho, muchas de estas economías han alcanzado niveles de inflación bajos y estables hacia finales de los 90. Por lo tanto, es probable que hayan experimentado, con una década de retraso, la reducción del efecto traspaso observada en el mundo industrializado.

A pesar de que en México se ha depreciado considerablemente el peso, es destacable mencionar que tenemos una inflación menor al 2 por ciento lo que significa que tenemos estabilidad macroeconómica y solo comprueba lo que diferentes investigaciones han mencionado, la magnitud del traspaso ha disminuido después de 2001 porque se tienen expectativas de inflación ancladas, también permite que los precios al consumidor se vean menos afectados por fluctuaciones en el tipo de cambio.

Es decir, a pesar de que existe algún riesgo de que puedan subir los precios provocados por la depreciación, los objetivos de Banxico deberán seguir estando en el rango de 3 por ciento más menos un punto. Sin embargo, para que esta estabilidad macro continúe será fundamental hacer creíble la política fiscal de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en lo relacionado a los recortes y sobre todo a tratar de frenar el endeudamiento junto con el Congreso.

Es una buena noticia para México que a pesar de tener una depreciación del 50 por ciento desde el 2013, los precios se han mantenido estables.

*Economista e investigador asociado de la Fundef

www.fundef.org.mx                     jorge.sanchez@itam.mx

Twitter: @jorgeteilus