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Paradigma Económico

  • Jorge Sánchez Tello

  • Jorge Sánchez Tello
  • Riesgo en la economía

Existen algunos riesgos para la economía de México y es fundamental enfrentarlos para no repetir nuestro pasado de crisis. Recordemos que en diciembre de 1991, la tasa inflacionaria anual alcanzó cerca de 20 por ciento, en comparación con una tasa de casi 160 por ciento a fines de 1987. En cambio en 2016 estaremos cerrando con una inflación alrededor del tres por ciento y el próximo año hay riesgos de que pueda estar por arriba del cuatro por ciento, si bien sigue siendo baja, no se puede perder de vista que se deben controlar las variables de nuestra economía que están empujando la inflación hacia arriba.

La sostenibilidad de las finanzas públicas es indispensable para conseguir la estabilidad macroeconómica y es importante tener bajo control el nivel de endeudamiento que alcanza ya el 50 por ciento del PIB. La sostenibilidad fiscal se tiene, cuando la deuda pública como porcentaje del PIB se mantiene constante en un nivel considerado apropiado, o se reduce gradualmente de un nivel inadecuado.

La sostenibilidad de la deuda pública está asociada con la capacidad de un Gobierno de poder honrar sus compromisos de deuda, tanto internos como externos, sin afectar la política fiscal y/o monetaria del país. Las naciones que han declarado moratoria de pagos de su deuda se enfrentan a una reducción sustancial de sus fuentes de financiamiento, lo que puede disminuir las tasas de crecimiento económico en el corto y en el largo plazo, agravando así su grado de endeudamiento.

En los años recientes, los temas relacionados con la sostenibilidad de la deuda pública han cobrado una renovada atención. La crisis financiera mundial de 2007–2009 puso en evidencia las trayectorias insostenibles de deuda en una serie de países de la periferia europea (Grecia, España, Italia e Irlanda).

En el caso particular de América Latina y el Caribe, la volatilidad a la que se vieron sometidas la cotización de las materias primas (principales rubros de exportación de la región), puso en evidencia el impacto de estos movimientos sobre las posiciones fiscales de los países de la región. En este sentido, aunque es evidente que los países de América Latina reaccionan ante choques de los precios de las materias primas que exportan, existe un amplio espectro de reacción ante estas variaciones.

Por un lado, Chile se comporta como un país exportador de materias primas de altos ingresos, con políticas anti‐cíclicas (fondos de estabilización y elevada institucionalidad) y por otro lado, Venezuela, donde los gastos públicos aumentan incluso más, que proporcionalmente que los ingresos, ante choques positivos en los precios del petróleo.

La clave sobre la sostenibilidad de la deuda pública radica en si la economía crece de una forma que le permite al Gobierno cubrir sus obligaciones crediticias.

Es decir, México tiene que dar señales claras y contundentes de que la deuda está bajo control, porque como ya han señalado algunas calificadoras, existe el riesgo real de que la calificación de la deuda baje.

México está a tiempo de evitar una crisis económica que ponga en riesgo la estabilidad macroeconómica que se ha construido en los últimos 25 años. Además existen riesgos políticos, porque debido a que hay Gobiernos en los Estados que por ser corruptos le han abierto la puerta a que lleguen populistas y el desencanto hacia la clase política puede llevarnos como país, como ha ocurrido en otros, a que la gente vea por opciones poco claras en materia económica.

Cuidado, el país no aguanta más corrupción ni mayor deuda y no hay que caer en falsas salidas.
*Economista e investigador asociado de la FUNDEF

www.fundef.org.mx

jorge.sanchez@itam.mx

Twitter: @jorgeteilus