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Paradigma económico

  • Jorge Sánchez Tello

Tratado de Libre Comercio

En los últimos veinte años se han aplicado políticas económicas de apertura comercial con mayor o menor grado de intensidad en varios países del mundo, México incluido, en especial en los estados fronterizos del norte. La estrategia de política económica de apertura comercial, avalada por la teoría y por la propia experiencia, parece haberse traducido en una mejora en el crecimiento de la economía y también -en la medida que ha aminorado los desincentivos económicos asociados con políticas muy distorsionantes y mejorado el funcionamiento de las instituciones- en un mayor dinamismo de la actividad económica.

Los beneficios del TLC para nuestro país y en general para América del Norte han sido muchos. Existe suficiente evidencia sobre los impactos positivos de la liberalización comercial sobre el crecimiento (y la pobreza) en el largo plazo. Sin embargo, México deberá prepararse para la mayor campaña política contra el país que se ha gestado desde hace muchos años. El objetivo de Tremp es claro y tiene muy bien estudiado que ir contra el Tratado de Libre Comercio le puede generar votos a favor.

El proceso mundial de integración al que asistimos en un entorno de una mayor competitividad y globalización de la economía mundial, la conformación de bloques comerciales, negociaciones sobre acuerdos de libre comercio y otras prácticas comerciales en el mundo, han puesto de manifiesto la importancia de evaluar los procesos de integración del hemisferio.

Cabe señalar que dentro de los principales beneficios que el TLCAN ha traído consigo, destacan, eliminar barreras que afecten o mermen el comercio, es decir, con ello se facilitará aun más la entrada y la salida de productos que anteriormente no se podía o que en su defecto existían una serie de reglas arancelarias que lo impedían o que los productos mexicanos no cumplían, también es importante mencionar que esta nueva apertura que va a tener el TLCAN con sus países homólogos, en este caso, Estados Unidos y Canadá, hará que se incrementen las diversas oportunidades de inversión, porque como se ha venido mencionando, el tener la posibilidad de generar productos que de cierta forma ya se encuentran estipulados en el TLCAN, da la oportunidad a los empresarios mexicanos para que tengan la posibilidad de exportar productos e inclusive de generar sus propias empresas en los países extranjeros, fomentando con ello lo que es la cooperación entre los mismos países que forman parte del acuerdo.

Uno de cada seis empleos se relaciona a la actividad exportadora. Las empresas exportadoras pagan salarios 37 por ciento superiores a las empresas no exportadoras. La transferencia de tecnología ha acompañado a IED y a la reconversión industrial.

Por lo tanto, el bloque comercial integrado por Estados Unidos, Canadá y México, los cuales formaron una vasta zona de libre comercio en la parte Norte de las Américas, a medida que estos países se percataban de sus respectivas ventajas competitivas, descartaron las reglamentaciones proteccionistas e incentivaron una poderosa afluencia de capital, tecnología y bienes, ya que los gobiernos comprendieron que el desarrollo provenía de la liberación del empuje emprendedor de sus ciudadanos .

Es hora de replantear y fortalecer el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la inversión en infraestructura es clave y se tendrá que generar una campaña para contrarrestar los impactos negativos que tendrá el proceso electoral en Estados Unidos hacia el TLC y evitar su desprestigio.

*Economista e investigador asociado de la FUNDEF

www.fundef.org.mx

jorge.sanchez@itam.mx

Twitter: @jorgeteilus