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Paradigma Económico

  • Jorge Sánchez Tello

  • Jorge Sánchez Tello
  • Educación, instituciones e ideas

El concepto del capital humano en la economía no es nuevo. En el siglo XVIII Adam Smith reconoció la importancia de las habilidades personales en la determinación de la riqueza de los individuos. Sin embargo, fue en la segunda mitad del siglo XX cuando se comenzó a considerar al capital humano como un factor clave para la productividad y vida en sociedad.

El capital humano es como la suma de las inversiones en educación, formación en el trabajo, salud o emigración, que tienen como consecuencia un aumento en la productividad de los trabajadores. Es decir, una población educada, sana, con ingresos y necesidades básicas satisfechas es más productiva y genera mayor bienestar y desarrollo económico y social.

La interacción entre las instituciones, el capital humano y las ideas conforman un círculo virtuoso para acelerar el crecimiento económico de los países, regiones o ciudades. El capital humano y las ideas están estrechamente vinculados en la producción y el uso de los factores: el capital humano produce ideas y estas se utilizan en el proceso productivo y en la educación para producir más capital humano.

Para los economistas está claro que la educación es el motor del cambio en una economía. Las personas más calificadas de los países ricos han prosperado pues han vendido sus ideas al mundo y sus inventos se producen masivamente. Este autor considera que el capital humano, más que la infraestructura, explica el éxito de las ciudades. La acumulación de capital humano influye tanto en la prosperidad individual como en la economía nacional.

La correlación entre educación (personas con más años de escolaridad) y el Producto Interno Bruto (PIB) del país refleja lo positivo del capital humano, ya que las personas son más productivas cuando trabajan alrededor de otras más calificadas. En promedio, un año adicional de escolarización de toda la población está asociado con un incremento del PIB per cápita de cerca de un 30 por ciento.

La formación en educación técnica y tecnológica contribuye a desarrollar habilidades, capacidades, destrezas y competencias en las personas. La calidad de los profesionales repercute en un mejor rendimiento académico y este a su vez en un mayor crecimiento económico, además tiene su efecto en la generación de conocimiento, innovación y productividad.

La globalización, los avances tecnológicos y otros fenómenos externos económicos que día a día enfrenta el hombre en la actualidad, explica la necesidad de un estudio minucioso sobre el valor y la importancia del ser humano en las organizaciones.

Es importante que la Reforma Educativa se lleve a cabo pero no será suficiente si no hay un verdadero cambio en los planes de estudio que permita ir formando nuevo capital humano. Además, es necesario dar un impulso a la educación técnica y científica a nivel bachillerato y universitario.

Es fundamental dar una señal clara de que no solo la Reforma Educativa sigue en pie y se va a aplicar si no también el resto de Reformas. México no aguanta más simulaciones y es necesario aplicar el Estado de Derecho y evitar que millones de niños queden condenados a recibir una educación de mala calidad y por lo tanto no tendrán un presente y menos un futuro mejor.

La sociedad civil debe exigir a las autoridades que se liberen los bloqueos en los Estados donde no se permite la libre circulación y que la CNTE ha perjudicado a millones de personas.

México ya no está para simulaciones, es necesario más educación con calidad y sobre todo, aplicar la ley para restablecer el orden.

*Economista e investigador asociado de la FUNDEF

www.fundef.org.mx            jorge.sanchez@itam.mx

Twitter: @jorgeteilus