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Paradigma Económico | Jorge Sánchez Tello

  • Jorge Sánchez Tello

Choque contra la modernidad

Hace unos años muchos hablaban de la muerte de las ideologías. Los discípulos se equivocaron cuando el maestro acertó en lo esencial. Huntington predijo choques culturales colosales ocho años antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001, y en términos generales tuvo razón. Para comprender por que´ de todas las religiones abraha´micas, el islam es la ma´s propensa al extremismo, debemos reflexionar sobre algunas diferencias centrales entre la religio´n musulmana y el judeocristianismo.

En primer lugar, y a diferencia tanto del cristianismo como del islam, en los u´ltimos dos mil an~os el judai´smo no estuvo en la cima del poder poli´tico en ninguna parte, excepto en Israel desde 1948.

Pero aún en el caso del cristianismo, que como el islam ha tenido acceso al poder político, desde el principio hubo una suerte de separación conceptual entre Estado e Iglesia. Como recuerda Lewis, el fundador del cristianismo proclamo´ “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. El cristianismo fue durante más de tres siglos la religión en cierto sentido secreta, hasta que un emperador romano necesitado de apoyo popular abrió las puertas para la conquista espiritual del Imperio por parte de la nueva fe. Posteriormente la Iglesia Católica se hizo del monopolio político y económico.

En cambio, “el fundador del islam fue su propio Constantino,” conquistando su Estado y su imperio. Nunca existió en el islam la dicotomía entre reino y sacerdocio. En la Roma pagana, César era Dios. Para los cristianos había una elección entre Dios y César. Para los islámicos, en cambio, esa disyuntiva no existía. Entre los islámicos la verdad religiosa y el poder poli´tico esta´n asociados indisolublemente. Por eso el ayatola Khomeini afirmo´ que “el islam es política o no es nada”, cosa que mal podría decirse del judeocristianismo, que es un feno´meno ma´s especi´ficamente religioso. Desde tiempos de Mahoma, el islam tuvo un carácter dual: fundado por un profeta, fue un Estado y una comunidad religiosa al mismo tiempo. En cambio, Jesu´s murió crucificado y Moisés no entro´ a la Tierra Prometida. Mahoma, por el contrario, triunfo´ durante su vida y se convirtió en conquistador

Existe una asimetría entre las pretensiones del islam y las del judeocristianismo. Sin necesidad de llegar al fundamentalismo o extremismo, el islam es por naturaleza más totalizador. Esto explica algunas de las diferencias actuales más visibles entre estas vertientes religiosas abraha´micas. El islam exige que lo que es sagrado para su fe sea inmune a la crítica (y a la caricatura) en Occidente.

Un Occidente dividido puede tener la batalla perdida de antemano, y eso no significa otra cosa que el regreso de una Edad Media pero esta vez de signo musulmán.

La respuesta a este choque entre la modernidad y este medievo lo tenemos en el Capitalismo y libertad que es el nombre de un ensayo que escribió el Premio Nobel en Economía Milton Friedman y en el que destaca que el sistema económico juega un papel dual en la promoción de la libertad. La libertad económica es, en sí misma, un componente esencial de la libertad en general. El capitalismo competitivo, como el sistema más favorable a la libertad económica, es por esta razón un fin en sí mismo. La libertad económica es un medio para la libertad civil o política. Al permitir una efectiva separación entre el poder económico y el político, reduce los costos de la idiosincrasia política y proporciona numerosos centros independientes de potencial oposición a la supresión de la libertad..

*Economista e investigador asociado de la FUNDEF

www.fundef.org.mx

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Twitter: @jorgeteilus