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Paradojas electorales 1 / Dr. Eduardo Andrade Sánchez

  • Eduardo Andrade

Con motivo de la elección de los sesenta diputados a la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México que se elegirán popularmente el próximo 5 de junio aparecen escenarios inéditos, algunos de los cuales resultan paradójicos. Esta circunstancia proviene de la elaboración, quizá no suficientemente bien pensada, de ciertas normas como las que regulan la elección de candidatos independientes con criterios de proporcionalidad.

Hasta ahora, en nuestro sistema electoral, la posibilidad de elegir independientes, había existido solamente para los cargos uninominales como son los de presidente, gobernador o diputados y senadores electos por el principio de mayoría, pues se entiende que el sistema proporcional está diseñado para la representación de fuerzas políticas organizadas en partidos, de manera que su presencia en un cuerpo legislativo obedezca a la proporción de votos que les otorga la ciudadanía. Precisamente el surgimiento de los sistemas proporcionales derivó de que la elección mayoritaria permitía ingresar al parlamento a un solo candidato por cada distrito electoral, pero los partidos que no habían conseguido triunfos de mayoría, aunque acumularan un porcentaje importante de votos para sus candidatos en todo el país, se quedaban sin representantes.

En principio un candidato independiente gana o pierde en una circunscripción electoral, pero no puede alegar derecho a una representación proporcional porque para ello tendría que estar inscrito en varios distritos uninominales para ver cuántos votos logra juntar en toda la nación hasta alcanzar los que podría requerir para ganar en un distrito. Eso carece de lógica, en tanto, la representación proporcional busca hacer posible la presencia de corrientes ideológicas cuyos miembros no conseguían triunfar en los distritos pero sumaban votos en cantidad tal que mostraban contar con un apoyo significativo en un contexto nacional. Para determinar cuántos miembros de cada corriente y quiénes en su caso habrían de integrarse al órgano legislativo, se hizo necesario presentar listas de candidatos identificados por partido de modo que de acuerdo a diferentes mecanismos, los lugares a los que tendrían derecho según su porcentaje global de votos fueran ocupados por el número correspondiente de miembros de su lista.

La noción de una lista de “independientes” para obtener curules proporcionales resulta absurda en principio, puesto que los sitios a ocupar se asignan a un grupo identificado con una postura partidista que busca ser representada en proporción a los sufragios conseguidos para el conjunto de candidatos postulados por esa corriente. Un candidato independiente, por definición, es ajeno a las formaciones partidistas, no se identifica supuestamente con ninguna de ellas, si bien no puede ser totalmente neutro desde el punto de vista político y sus posicionamientos se ubicarán en algún punto del espectro ideológico, pero podría admitirse que todos los independientes comparten su rechazo a militar en un partido y eso justificaría integrarlos en una lista, de la cual, el electorado seleccionará personas que individualmente lo representará en la Constituyente. Surgen así las primeras paradojas: el sistema proporcional se utilizará para seleccionar candidatos en lo individual; el procedimiento diseñado para la representación de corrientes políticas se empleará para manifestar rechazo a dichas corrientes y será la autoridad la que configure una lista de candidatos.
eandrade@oem.com.mx