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París. El mal sí existe / Rosamaría Villarello Reza

  • Rosamaría Villarello

Solidaridad con todas las víctimas del fanatismo

Amos Oz ha sostenido esta aseveración de que “el mal sí existe”, al referirse a los “bárbaros” que han ocasionado tantas desgracias en el mundo. Y se refirió a esa maldad incluso antes de los brutales acontecimientos en París del viernes 13 y de los últimos ocurridos en Beirut, o el derribo del avión ruso en Egipto. Conmoción.

En su libro publicado este año “Contra el fanatismo” (Siruela), el autor israelí dice en una síntesis: “¿Cómo curar a un fanático? Perseguir a un puñado de fanáticos por las montañas de Afganistán, es una cosa. Luchar contra el fanatismo, otra muy distinta… La actual crisis del mundo, en oriente próximo o en Israel/ Palestina, no es consecuencia de los valores del Islam. No se debe a la mentalidad de los árabes como claman algunos racistas. En absoluto. Se debe a la vieja lucha entre fanatismo y pragmatismo. Entre fanatismo y pluralismo. Entre fanatismo y tolerancia… El fanatismo es más viejo que el Islam, que el cristianismo, que el judaísmo. Más viejo que cualquier Estado, Gobierno o sistema político. Más viejo que cualquier ideología o credo del mundo. Desgraciadamente, el fanatismo es un componente siempre presente en la naturaleza humana, un gen del mal, por llamarlo de alguna manera”.

Otro gran escritor, Arturo Pérez Reverte, en uno de sus artículos, antes del 13/11francés, hace un parangón de la masiva inclusión de los godos en el año 376 (DdC) a través del Danubio para asentarse en territorios del Imperio Romano con lo que sucede en esta época: “Desde que hay memoria, unos pueblos invadieron a otros por hambre, por ambición, por presión de quienes los invadían o maltrataban a ellos. Y todos, hasta hace poco, se defendieron y sostuvieron igual: acuchillando invasores, tomando a sus mujeres, esclavizando a sus hijos. Así se mantuvieron hasta que la historia acabó con ellos, dando paso a otros imperios…” y así será sucesivamente.

Esta pequeña cita del también periodista español, con la misma visión de Oz, como todos los que conocen la historia, saben que ésta no se puede parar, pero no por ello se debe hacer todo lo posible por detener la actual situación, manipulada por fanáticos que, lamentablemente, hoy todo mundo identifica con los refugiados. No ha faltado, inclusive, que se les identifique con los terroristas que han asolado sobre todo a Europa y que son una especie de Caballo de Troya, propiciado por quienes hoy son esa representación para occidente del mal: los sirios, iraquíes, africanos y todos aquellos que buscan un lugar más seguro para vivir.

Pero como está el mundo, no hay un lugar seguro para sus habitantes, por lo que ante lo que ya se considera una Tercera Guerra Mundial, quedan muchas reflexiones y convocar a la inteligencia de aquellos que tienen en sus manos las decisiones de enfrentar al fanatismo y a los pueblos que lo sufren, que se han apoderado de la voluntad; pero sobre todo, un llamado a “la lucidez y a la serenidad” referida por mucha gente pensante, porque como dice Pérez Reverte: “ya no puede haber matanza de bárbaros. Por fortuna para la humanidad. Por desgracia para el imperio”.