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Pasos de Diamantina

  • Pasos de Diamantina: Lorena Avelar

  • Lorena Avelar
  • Regreso al mar

Cada vez que despierto intuyo los caudales que el destino marca con su estratégica cordura, me asomo sin faltar al barandal que matutino me espera para saludar esas auroras que imperiosas recorren las primeras horas hasta despertar el letargo que se cuelga en las pestañas azorantes de promesas nuevas.

Hoy es un buen día para volar, para alzar las alas al encuentro de esas palabras al otro lado del mar. De vuelta a esa tierra que me prometió guirnaldas y flores rozagantes en el jardín impetuoso de crisálidas. Es un buen día para abrir el cofre de las esperanzas y dejar salir los sueños, buen día para abrazar las estelas de luces que alumbren el camino hasta el final, para colgarme a las nubes y dejar el espíritu vaporoso en ese inmenso panorama prometido, como escaparate de entusiasmos extranjeros.

Me vuelvo al mar de aguas cristalinas, donde ahogar las voces que nacieron en miradas ingenuas que se dejaron engañar, pero ya han crecido a base de nostalgias y el eco de sus fauces que embriagan los sentidos con arenas meticulosas que se incrustaron en las hojas del libro que incitó a los pasos poetas, regresar… vuelvo con la frente alzada como luna nueva, como ave que retorna a su abrigo, a auxilios enormes que increpan el sosiego que no encontraron en ningún azul, ni azul marino… retorno a la mar.

Regreso con rastros andariegos, con tumultos brillantes, con los ojos sosiegos, con los dedos inánimes, con las marcas del cuerpo, con los cantos gitanos, con estatuas y estuarios, con los verdes del bosque y montañas rocosas, con las piedras calizas y la ciudad tumultuosa, esperando el rebaño que mis pies tan pequeños con Pasos de diamantina se renueven en sus peldaños.