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Pasos de Diamantina / Lorena Avelar

  • Pasos de Diamantina: Lorena Avelar

Hay días de estos, suelos áridos y ríos secos. Hay momentos, cielos nublados, voces de adentros, cuerpos vivos y huesos muertos. Hay ciertos tiempos, viajeros y dilemas viejos, que comprendemos sufriendo. Hay nudos recios, necios y sordos, mudos y ciegos, sin sol, amnésicos y sin criterios.

Hay días santos, como estos, que remilgamos de las pasiones que nos pasman el cuerpo y, los delitos conocidos se hacen secretos. Son santos días que reafirman la fe de sus adeptos; cada primavera se repite, la oración se hace copla y la copla se hace oración, y la oración se hace verso.

Santos días de procesión y respeto, de efímeras congojas, crucifixiones, cirios, veladoras y recogimiento; largas filas de extraños que intentan redimir sus pecados y sufrimientos.

Santos días osados, con pan de flauta, lumbre y mangos, exorcistas de milagro, carnavales que alegran, altos y bajos; mujeres, hombres, payasos, padres e hijos llorando

Santos días de predicaciones con presente y pasado. Santos días de fervor en el calvario; los coros, los entusiasmos y el calor que absorbe los pavimentos de avenidas largas y santificadas por los beatos; santos días tantos, tantos días santos y cansados de andar con Pasos de Diamantina como sonámbulos.