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Pasos de dinamita

  • Pasos de Diamantina: Lorena Avelar

El extraño mundo moderno

El tiempo pasa, sigue su transcurso, las manecillas no se paran en su cronometraje. La ciudad se burla periódicamente de la altisonancia humana mediante la erupción del caos, la gran ola, el estremecimiento iracundo de la diosa terrestre. El rayo también cae desde la altura como una jabalina de luz violenta
para vulnerar la cabeza.

Cuando los labios del cielo se cierran, se cae el lenguaje del misterio. Solo quedan las palabras. La tierra reseca, sin el calor maternal de una vasta diosa telúrica, es del hombre. En el extraño mundo moderno no existen héroes exploradores que hurguen las selvas, llanuras, mares o montañas, pozos cada vez más profundos para no hundir los cimientos del progreso.

Las cavidades en la tierra son cada vez más grandes. Hay que perforar la roca, atravesar las napas. Y derramar la sangre. Mucho rojo líquido del pasmoso cuerpo humano, para construir los fundamentos de las grandes torres. Hay que partir, golpear, entregar el ánimo al capital y a los dueños del capital. El capital moderno dueño de los pozos en la tierra callada y abandonada.

En las cavidades oscuras, la modernidad se aleja del enigma y de todo lo que no pueda convertirse en conocimiento práctico. El sentimiento interior es una aborrecible fiera que destruye los cristales. Por eso, hay que reavivar la gran ilusión, para que el poder de la presión algún día mengüe y predomine el
espíritu.

La conciliación se esconde bajo remotas losas en la profundidad de los pozos. En las superficies cercanas reina la serenidad fingida. En las calles rigen las leyes, los policías y las garantías. Pero dentro de los fangales modernos las contrariedades no duermen. No solo es la contienda evidente de misiles, cañones y ejércitos, sino la contienda de un murmullo replegado, sutil: la guerra de las palabras saqueadas, la daga que cada día acribilla la libertad real, el continuo quitar, la acumulación en unos pocos, la guerra que pisotea con Pasos de diamantina a millones de seres en el complejo
laberinto cotidiano.