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Paul Krugman

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Las falsas ideas de Trump sobre el seguro médico

El inspector general del departamento de Justicia ahora está investigando la forma en que el director de la FBI dio la falsa impresión de que había un escándalo con el correo electrónico de Hillary Clinton pocos días antes de la elección, pese a que no dijo nada de las investigaciones que se estaban realizando sobre la interferencia de Rusia y la posible colusión con el equipo de campaña de Trump. Esa acción de James Comey muy probablemente instaló a Trump en la Casa Blanca. Y ya es más que evidente que el comandante en jefe entrante es un desastre ético ambulante.

Por otro lado, también está peligrosamente engañado sobre las políticas.

Algunos republicanos parecen estar dándose cuenta de que ya llegó a su fin el engaño que por tanto tiempo promovieron respecto de Obamacare. Corear “revocar y reemplazar” quizá les haya dado resultado como estrategia política, pero es difícil que se les ocurra un reemplazo conservador de la ley de seguro médico accesible sin quitarles la cobertura médica a decenas de millones de personas. De hecho, no solo es difícil, es imposible.

Pero parece que nadie se lo ha dicho a Trump. En la conferencia de prensa del miércoles, él aseguró que presentaría un plan de reemplazo, “probablemente el mismo día” de la revocación de Obamacare –“podría ser a la misma hora”– que sería “mucho mejor y menos costoso” y también con deducibles mucho más bajos.

Eso es una locura en muchos sentidos.

La verdad es que, aun si los republicanos estuvieran de acuerdo en las líneas generales de un plan de seguro médico –como lo estaban los demócratas cuando Barack Obama asumió la presidencia–, convertir un proyecto en una ley real es un proceso que lleva tiempo.

En cualquier caso, el Partido Republicano ha pasado siete años criticando la ley de seguro médico accesible sin haber presentado jamás ni siquiera el esbozo de una alternativa. Eso no va a cambiar en las próximas semanas. Ni nunca, pues la campaña en contra de Obamacare ha estado basada en mentiras que no pueden sobrevivir un examen serio.

Un ejemplo patente es la afirmación de que la reforma del seguro médico no ha ayudado a nadie. “Las cosas se están poniendo peor con Obamacare”, declaró la semana pasada Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes. Empero, la realidad es que ha habido una espectacular reducción del número de estadounidenses sin seguro médico desde que entró en vigor la reforma. Y una abrumadora mayoría de las personas cubiertas por las nuevas bolsas de seguros está satisfecha con su cobertura.

¿Cómo es que los republicanos han podido seguir manteniendo esa mentira? Parte de la respuesta es que muchos de los recién asegurados no saben que están protegidos gracias al Obamacare, y no se dan cuenta de que perderían esa protección si se revoca esa ley.

Pero eso va a cambiar si se lleva a cabo la revocación. Por ejemplo, el porcentaje de adultos blancos no ancianos que no tenían seguro se redujo en casi la mitad de 2010 a 2016, de 16.4 a 8.7 por ciento. Esa ganancia seguramente está concentrada en los simpatizantes de Trump, blancos y de clase trabajadora. Revocar la ley haría que ese porcentaje volviera a dispararse y no habría forma de ocultar esos daños.

Mientras tanto, los republicanos han aprovechado el hecho de que este año subieron las primas de los seguros. Pero este aumento parece ser un ajuste de una sola vez. Y el panorama general es que los costos médicos han aumentado mucho más lentamente desde que se promulgó Obamacare, en parte gracias a las medidas de control de costos de la ley, que han dado mucho mejor resultado de lo que se esperaba.

Y si se acaba con la ley de seguro médico accesible, los mitos sobre sus costos serán reemplazados por la realidad de que el costo se va a disparar para millones de estadounidenses que no se han dado cuenta de lo mucho que la ley los ha ayudado.

Pero ¿Acaso Trumpcare no promete resolver esos problemas ofreciendo algo mucho mejor y más barato? Ni de lejos.

Los republicanos no tienen un plan de seguro médico, pero sí tienen unos principios. Y esos principios siempre abogan por menos: menos regulación para que las aseguradoras puedan rechazar a quienes tengan padecimientos al momento de contratar un seguro. Menos apoyo del gobierno por lo que, si usted no puede pagarse el seguro, es su problema. Y menos protección en general. Las ideas republicanas sobre control de costos siempre giran en torno de “jugarse el pellejo”, lo que requiere que cada quien pague más de su bolsillo (lo que de alguna manera no impide que también se quejen de los deducibles altos).

Poner en práctica estos principales va a ser un verdadero maná para los ricos, que recibirán un enorme alivio fiscal por la revocación de Obamacare. Y significará también primas más bajas para un número relativamente pequeño de individuos, especialmente aquellos que son tan ricos que no necesitan preocuparse por deducibles altos.

Pero la idea de que revocar Obamacare va a producir grandes ahorros es pura fantasía. La realidad es que tendrá efectos devastadores en los millones de personas que obtuvieron protección gracias a Obamacare.

Como dije, parece que algunos republicanos se han dado cuenta de esto. Pero de todos modos van a seguir con la cantinela de revocarla sin reemplazarla, aunque probablemente lo hagan por creer que van a encontrar la forma de culpar a los demócratas por el desastre que van a provocar.

Trump, por su parte, da toda la impresión de no tener ni la más remota de cuáles son los problemas. Pero, viéndolo bien, no hay ninguna área de la política sobre la que tenga alguna idea.