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Pensantes | Punto de vista | Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Sorprendió el presidente de la República cuando habló de que impulsa el Sistema Nacional Anticorrupción para vencer la incredulidad existente entre los ciudadanos. Su postura fue la de reconocer que la gente está harta de las comaladas de millonarios, como diría Emilio Portes Gil, que surgen cada sexenio. Sabe y bien que su gobierno ha sido señalado por casos que podrían ser parte de la corrupción, aunque la Secretaría de la Función Pública ya dio por terminado el asunto.

Con la postura presidencial uno supondría que en la Cámara de Diputados, en donde el PRI con sus aliados hace mayoría, discutiría y aprobaría en este periodo ordinario de sesiones la minuta del Senado de la República, en la cual se aprueba la Ley General de Transparencia, la penúltima herramienta de leyes secundarias de la reforma constitucional correspondiente.

No es así. Los señores diputados acordaron “examinar” a fondo el contenido de la minuta senatorial y leer, por supuesto, la letra chiquita porque no vaya a ser el diablo y partidos políticos, sindicatos y los poderes Legislativo y Judicial tengan que rendir cuentas.

No se entiende la posición de los diputados. Parecen vivir en el mundo paralelo que solamente tiene ventajas por encima de los otros. Siguen intentando mantener la opacidad porque, como se sabe, los coordinadores parlamentarios reciben y manejan cantidades insospechadas de dinero y a nadie, ni a sus pares, les explican en dónde quedó la bolita.

Los diputados quieren ser, por lo visto, parte de la última comalada de ricos en el sector público.

/arm