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Pensiones: próximo estallido / Horizonte Económico / Carlos Loeza Manzanero

  • Carlos Loeza Manzanero

En México, como en otras partes del mundo, está latente el problema financiero de los sistemas públicos de pensiones, los cuales, en muchos de los casos, presentan un déficit pensionario que está vinculado a causas como: “Incremento en la esperanza de vida, decremento en la tasa de natalidad, inexistencia de normatividad para la creación de reservas, reconocimiento de la antigüedad, tasas bajas de interés en créditos de afiliados, insuficiencia de aportaciones e inexistencia de sueldo regulador”; esto debido a que, en su mayoría, los sistemas públicos de pensiones están basados en el beneficio definido, aunado al proceso de envejecimiento de la población que deterioró la relación entre trabajadores activos y pensionados, los grandes desequilibrios entre el valor presente de las contribuciones y los beneficios y el retraso que han experimentado los países en las reformas pensionarias.

El objetivo principal de la seguridad social en su componente de pensiones, en cualquier parte del mundo, con independencia de su sistema de Gobierno, es el garantizar a los trabajadores un ingreso digno cuando se tenga la necesidad del retiro por la disminución de su capacidad laboral.

Del 2011 a la fecha se están efectuando múltiples reformas pensionarias en varios países del mundo, entre los que destacan los europeos como Portugal, Reino Unido, Grecia, Polonia, Italia y, recientemente, España, impulsadas principalmente por la crisis económica y financiera por la que atraviesan y sus consecuentes altas tasas de desempleo y bajas recaudaciones fiscales.

Dichas reformas han consistido, en aumentar gradualmente el requisito de la edad mínima para jubilarse, incrementar el monto de las contribuciones, topar las pensiones a un máximo e incentivar la permanencia en el trabajo, con el propósito de dar sostenibilidad a los sistemas pensionarios y con ello fortalecer las finanzas públicas.

En México, los pasivos por pensiones, que es deuda pública contingente, en términos absolutos son mayores que la deuda tradicional, cuyo monto -se estima- representa el equivalente al 104.2 por ciento del PIB.

La situación financiera de las instituciones de pensiones en el Gobierno federal y las entidades federativas es motivo de preocupación nacional. Además, los especialistas en materia de pensiones públicas coinciden en argumentar que el problema es creciente, en tanto no se efectúen las reformas convenientes, tales como: si se mantiene el esquema de beneficio definido, el incremento en los años de cotización, aumento en la edad de retiro, establecimiento de un salario regulador, definición de porcentajes del salario regulador dependiendo de la antigüedad y de la edad a la fecha de pensión, fijar límites o topes máximos a las pensiones.

Además, actualizar las pensiones con el Índice Nacional de Precios al Consumidor o el salario mínimo, estimular la permanencia en el empleo, aumentar la contribución, entre otras; o transitar a un esquema de contribución definida e individualizada, mismo que es susceptible de portabilidad, y contribuir a la solución del problema social enunciado.

Deberán de tomarse en cuenta los costos de transición que implicaría a través del tiempo por el rompimiento de la solidaridad intergeneracional, y el otorgamiento de un monto inicial equivalente para la cuenta individual de los trabajadores actuales que cambie a este esquema, que pudiera ser mediante el pago de un bono de pensión virtual, redimible al momento de la jubilación.
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