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Péplum para Milleninals

  • La moviola/ Gerardo Gil

Resulta curioso como Hollywood de vez en vez revive sus mitos y géneros, ya que sobre estos, se sostiene la industria. Es el caso de introducir en la generación Millennial el péplum (cine de aventuras que se desarrolla en la Antigüedad Greco Romana). A la par se encuentra el cine bíblico, muy afines entre los dos.

Y llama la atención porque los dictados de la industria son muy claros en este momento: películas basadas en comics, superhéroes, remakes o revisión ochentera de algunos éxitos cinematográficos que ya forman parte de la cultura pop y Best Sellers cursis para adolescentes ¿Pero tomar un género emblemático en cuanto a historia del cine se refiere que en ritmo es muy ajeno al público actual?

Hay que hablarle entonces en su idioma a la gente, no vaya a ser que ver algo diferente –aunque sea de manera relativa- vaya a asustar al espectador actual y promedio. Ahí entra la hazaña y el reto de “Ben Hur” (Timur Bekmambetov, 2016).

El filme está más basado a manera de remake en la película de 1959, dirigida por William Wyler y protagonizada por el republicanísimo Charlton Heston, fallecido en 2008 e ídolo de las multitudes de la White Trash, con todo y Asociación Nacional del Rifle, de la cual fue miembro y defensor, que en la novela de Lewis Wallace escrita en 1880.

La adaptación y el acercamiento al público actual consiste en el punto de vista, tal cual, literal. El que tiene que ver con el Cinemascope y derivados, hazaña cinematográfica de los 50, uno de los principales atractivos en su momento del filme de 1959 y con el 3D con el que fue filmada la versión de 2016.

Porque eso incide en la narrativa como tal. En el actual remake,las tomas, aun las más impactantes, son con el punto de vista cercano, todo lo contrario al Cinemascope. Y la duración de las escenas no son tan largas como en el filme de Wyler. La mesa puesta para un público con menor retención en la atención, vaya.

Esto se aplica incluso en la secuencia de la carrera de carrozas, con la que abre el filme actual y confirmación de que parte del clásico cinematográfico, más que de la novela de Lewis Wallace.

Otro punto es la identidad de los protagonistas: Heston con una imagen más ruda y el nuevo “Ben-Hur” Jack Huston, un tanto cuanto más ascético. Estereotipos de la industria pues.

A diferencia del filme de 1959, la película actual tampoco es que tenga los grandes nombres en su elenco, como no sean Morgan Freeman y Rodrigo Santoro.

Hay otro aspecto interesante a nivel de industria y es el hecho de que si bien existe la intención de revivir el péplum y cine bíblico para las nuevas generaciones -ya vimos “Noé” (Darren Aronofsky, 2014) y Éxodo, Dioses y Reyes (Ridley Scott, 2014)- contribuye a esta moda la televisión, en su época de oro, que tiene algunas series y miniseries sobre el tema. Ironías del negocio del entretenimiento que no hace mucho subestimada a la TV ante el cine.

Con un público adocenado, adormecido a todo lo que no huela a Batman, Superman, Spider-Man y un largo etc., ojalá y a la industria no le cueste trabajo introducir algo aunque sea medianamente diferente. Con el actual Ben-Hur está la apuesta para un péplum, sin Cinemascope, pero si 3D para Millennials.
En corto

Basada en la novela de José Agustín Ciudades Desiertas, publicada en 1982, llega Me Estás Matando Susana dirigida por Roberto Sneider, especialista en adaptaciones cinematográficas de literatura actual mexicana. Basta recordar Dos Crímenes en 1995, basada en la novela de Jorge Ibargûengoitia y Arráncame la Vida novela de Ángeles Mastretta.

Irreprochable adaptación y puesta en escena, Me Estás Matando Susana con Gael García Bernal, juega a la metaficción ya que el protagonista “Eligio” se mueve en un mundo intelectual pero es un actor al que su mujer lo abandona. Buen resultado del talentoso Sneider. Un poco lo que se extraña es la aparente ligereza y desparpajo del texto de José Agustín. Aunque bien lograda la película, se siente algo formal.