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Perdónalos, señor…

  • Salvador del Río

Vándalos imberbes pintarrajearon las columnas del legendario Teatro Degollado de Guadalajara. Como se dice ahora, las grafitearon, suponiendo que esos atentados al histórico inmueble fueran una forma de expresión artística o protesta social; ni la una ni la otra. Es un ultraje. El desconocimiento, la ignorancia y el desdén por la historia y sus símbolos son parte del desprecio de la cultura y de los valores del devenir del país, desde su independencia hasta nuestros días. Los atacantes del edificio del Teatro Degollado fueron detenidos y seguramente serán enviados a un centro de detención para menores por un delito cometido.

Quién fue Santos Degollado, deberíamos preguntar a cualquier joven, con la casi seguridad de que no lo sabe y menos lo valora. Nacido en una familia de luchadores por la independencia de México José Nemesio Degollado Sánchez adoptó el nombre de Santos por el día de su nacimiento. Repartió su vida entre el conocimiento jurídico de la independencia de México y su carrera militar. Fue conocido como el Héroe de las Derrotas por las campañas que encabezó para sostener al gobierno legítimo de Benito Juárez en contra de los gobiernos espurios de Ignacio Zuloaga y Miguel Miramón. Terminada la Revolución de Ayutla, promulgada la Constitución de 1857, las fuerzas conservadoras promovieron siempre, no solo  la caída  del gobierno de Benito Juárez, sino más tarde la entronización del llamado Segundo Imperio de Maximiliano de Habsburgo, a quien el conservadurismo se empeña en llamar Maximiliano de México.

Santos Degollado libró numerosas batallas en contra de los conservadores que, aun en la derrota de las fuerzas liberales, mantuvieron la legitimidad y la fuerza moral, política y jurídica de las administraciones de Benito Juárez. El general de las luchas de reforma fue nombrado por el presidente Juárez ministro de Gobernación y de Relaciones Exteriores. Acusado de infidelidad, Santos Degollado fue, no obstante, un proclamador de la diplomacia como forma para la solución pacífica de los conflictos al proponer una negociación por la vía del diálogo en las diferencias que el gobierno de México sostuvo con las potencias europeas para la solución de un conflicto que finalmente terminaría con la intervención y la imposición por la fuerza de las armas de un emperador extranjero.

Retirado de la política con una depresión moral por el curso del conflicto, retomó las armas al tener conocimiento del asesinato de su gran amigo Melchor Ocampo. Santos Degollado perdería la vida en la batalla contra los conservadores ese mismo año. Fue un valiente perdedor hasta el fin de sus días.

Nacido en el estado de Guanajuato, Santos Degollado fue el héroe de las derrotas en una guerra en la que mantuvo los principios de la independencia de México hasta su muerte en 1861 a manos de los conservadores Zuloaga y Miramón.

Gobernador de Jalisco nombrado durante el gobierno de Benito Juárez, Santos Degollado promovió y financió la construcción del primer teatro de Guadalajara, inaugurado con la presentación de la ópera Lucía de Lammermoor de Gaetano Donizetti, interpretada en el papel principal por la famosa diva mexicana Ángela Peralta. El Teatro Degollado guarda valiosas pinturas  murales que constituyen una parte del acerbo artístico de nuestro país. Junto con el nombre de Santos Degollado que tanto dio a la reafirmación de la independencia de México, es un símbolo de nuestra nacionalidad y nuestra cultura a través de la historia.

El acto cometido por unos jóvenes al pintarrajear las columnas del Teatro Degollado revela la pobreza del conocimiento y el fervor de la historia de México que padece buena parte de las nuevas generaciones. “Perdónalos, señor, pues no saben lo que hacen” o, como dijera José Rubén Romero a través de su personaje Pito Pérez, “se hacen que no saben lo que hacen”.

Srio28@prodigy.net.mx