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Perspectiva de oportunidad penitenciaria 2016 / Cuidemonos / Hazael Ruiz Ortega

  • Hazael Ruíz Ortega

Perspectiva de oportunidad penitenciaria 2016

“El pasado es lugar de referencia, no de residencia; lo que esperas está ausente; pero el presente es tuyo” (Proverbio).
El balance al cierre del 2015 y las metas a lograr el próximo 2016 son temas que rigen en las agendas del ámbito personal, colectivo y de las instituciones. Son elementos vitales para un pertinente conocimiento, comprensión, aplicación, análisis, síntesis y evaluación.

Así, a punto de cerrar las puertas del año 2015 México está marcado por oportunidades, desafíos, laureles, pérdidas y desgracias, entre otros.

Coincidiremos que una sana y constructiva perspectiva hacia el 2016, sería aceptar las posibles caídas como crecimiento para expandir el “saber”; en lugar de derrumbarnos las pérdidas refinarán el “saber hacer”; las frustraciones en lugar de desalentarnos renovarán el “saber ser”.

¿Cuál tema explorar en esta última columna “Cuidémonos” del 2015? Decido por el de los centros penitenciarios. Espacios y tiempo transitado durante veinte años en mi vida laboral en el Gobierno del Distrito Federal.

En este contexto, hace una semana, tuve la oportunidad de estar presente en la XII Conferencia Nacional del Sistema Penitenciario. Se escucharon, con brío, las voces autorizadas de las autoridades federales, estatales y sociales, sobre las evidencias de la situación con nueva mirada de los proyectos a emprender.

Destacan los procesos para la “prisión certificada y acreditada” con apoyo de la Asociación Americana de Prisiones (ACA, siglas en inglés), ya iniciados en diversos estados. Por ejemplo, por instrucciones del jefe de Gobierno, el doctor Miguel Ángel Mancera en la Ciudad de México se han iniciado las mencionadas certificaciones. También en la Conferencia, se trató de una academia nacional canina y de protocolos de capacitación para todos los custodios del país, entre otras acciones.

El espíritu navideño invita a dar un testimonio personal. Mis vivencias, si bien, conocen fallas de servidores públicos, también, hablan de los aciertos que superan ampliamente los errores. Miles de buenos colaboradores permiten mantener alta capacidad de respuesta en las cárceles las 24 horas de los 365 días.

Son fechas donde familiares e internos reviven momentos tristemente significativos en su historia de vida. Por ejemplo, los días 24 y 31 de diciembre. El día 24, por la visita de familiares, los agradables olores de los alimentos se mezclan en la aduana de ingreso, se respira alegría a pesar de la situación de encierro del amigo o familiar. Sin embargo, conocemos que el día 31 es diferente, se percibe la nostalgia, al meditar un año más de estar en prisión y de sacar las fuerzas a la flaqueza para continuar en el día a día. La mayoría desea reintegrarse después de “pagar” su deuda a la sociedad. Como en toda regla, existen excepciones.

Reflexionando sobre el 2016, se reproduce lo expresado en este periodo en la colaboración de hace cinco años: “más allá de la decisión individual de los senderos a caminar o de los colores del arco iris a elegir o del esbozo de las metas del proyecto personal de vida, consideremos la importancia de la participación ciudadana para construir una cultura sin violencia, en todas sus modalidades, fortaleciendo el perfil particular y nacional del no aceptar ser juguetes de la vida”.

Los mejores deseos de Feliz Navidad y Año Nuevo 2016 y mi gratitud al amable lector y al equipo de trabajo que con su apoyo proporcionan acceso a esta columna “Cuidémonos”, muy particularmente en recuerdo de Don Mario Vázquez Raña (1932/06/07–2015/02/08) por su amistad y consejos de vida a quien escribe.

hazael.ruiz@hotmail.com