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Perturbadora Jean Rhys | Profesión escritora | Andrea Balanzario

  • Profesión escritora: Andrea Balanzario

Por una serie de causalidades me recomendaron leer “Ancho mar de los sargazos”, resultó ser de los libros más interesantes que he leído; compré “Después de dejar al señor Mackenzie”, “Viaje a la oscuridad” y “Buenos días, medianoche”. Las cuatro novelas revelan personajes femeninos atrapados en pasiones incontrolables, igual que Rhys: trotamundos, alcohólica, prostituta, corista y una escritora deslumbrante cuyas mujeres literarias, lejos de provocar rechazo, invitan a una profunda conexión por su desconcierto en un mundo demasiado violento y extraño para ellas. Sus libros no se consiguen en librerías convencionales, pero te invito a leer más de ella y leer su obra, aunque sea en libros prestados, de biblioteca o archivos. Si la lees, no saldrás ilesa de su lectura.

La escritora caribeña Jean Rhys fue antes Ella Gwendolen Rees Williams, nació en Roseau en 1890; otras fuentes aseguran como fecha de nacimiento, cuatro años después en 1894. Fue una escritora británica nacida en la isla de la Dominica en las Antillas. Emigró a Inglaterra a los dieciséis años para intentar el sueño de trabajar como actriz. Intercaló los intentos en teatro con sus primeros relatos en 1924. Terminó su novela “Posturas” o “Cuarteto” en 1928. Ford Madox Ford alentó su escritura al notar el extraordinario talento de Rhys. No obstante, la narrativa de esta escritora refleja más bien una visión pesimista de las mujeres atrapadas en relaciones impuestas por el ideario patriarcal, mas su narrativa es extraordinaria como lo demuestran abundantes estudios y tesis doctorales sobre ella y sus novelas.

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Se roba un personaje

Jean Rhys adoraba leer y releer “Jane Eyre”, novela que la obsesionó durante años. En un extraordinario y precursor ejercicio de metaliteratura se ‘roba’ a Bertha Mason, la esposa enloquecida a quien su marido Rochester, tenía encerrada en una torre de su mansión. Bertha evitó el segundo matrimonio de su marido con la institutriz Jane Eyre. Este personaje atormentado y bastante secundario vive su merecido protagonismo en “Ancho mar de los sargazos” en la pluma de una mujer que bien pudo ser ella misma Bertha por las coincidencias de su propia vida: el padre de la escritora era un médico galés y su madre, una dama criolla de origen escocés; a Jean Rhys la agobió siempre ese profundo sentimiento de desarraigo de quienes pertenecen simultáneamente a dos culturas alejadas entre sí, sin sentirse plenamente integrados en ninguna.

Ancho mar de los sargazos

Tras largos años de silencio y olvido después de haber publicado, en el período que va de 1927 a 1939, cinco libros escritos “con una sensibilidad demasiado adelantada a su época”, Jean Rhys reapareció en 1966 en la escena literaria inglesa con Ancho mar de los Sargazos, que muchos críticos consideran su obra maestra. Espléndido ejercicio de “literatura en la literatura”, pero también mucho más que eso, una novela de vastas resonancias, cuenta la historia de Antoinette Cosway, la primera señora de Rochester, el enigmático personaje de la novela de Charlotte Brontë, la esposa loca que vivió encerrada en la torre de Thornfield Hall y se suicidó en el incendio que ella misma provocara. Pero Antoinette Cosway no es de ninguna manera una mera continuación del personaje esbozado por Charlotte Brontë, ni “Ancho mar de los Sargazos” una ingeniosa continuación de “Jane Eyre”, sino que la decadente heredera antillana se convierte, gracias a la impecable escriturat y la imaginación de Jean Rhys, en uno de los personajes femeninos más desgarrados y fascinantes de la literatura del siglo XX.

Sonríe, por favor

En el siglo de la “literatura menor” es decir, aquella que viaja de la periferia a la metrópoli para modificar nuestra visión del lenguaje, Jean Rhys es una personalidad inolvidable. Dio a la lengua inglesa los giros y las sonoridades de una región del mundo hasta entonces ignorada en el mapa de las letras contemporáneas. “Sonríe, por favor” contiene las memorias y recuerdos de esta original escritora, que se reconoció culpable de todos los pecados, menos del de la frialdad del corazón. La segunda mitad del volumen, titulada “Empezó a hacer frío”, recoge los borradores de una segunda sección de viñetas autobiográficas que Jean Rhys no llegó a completar. Lee a Jean Rhys, tal vez no te guste a la primera, pero sí te atrapará su visión de un mundo ajeno a las mujeres de su tiempo.

/arm