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Petición de que se observe la tregua olímpica durante los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Río de Janeiro de 2016

  • Ban Ki-moon

  • Ban Ki Moon

Pido un cese de las hostilidades en todo el mundo en observancia de la tregua olímpica durante los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Río de Janeiro de 2016.

Aunque pueda parecer imposible hacer realidad esa ambición, el espíritu olímpico nos exhorta a estar a la altura del desafío.

Uno de los propósitos fundamentales que animan los Juegos es el de superar los registros de la capacidad humana. Los Juegos motivan a las personas y a los países de todo el mundo a trascender los límites de lo que se creía posible.

Con esa misma determinación, pido un impulso para que los esfuerzos por ganar medallas en los campos de juego se vean equiparados por intentos de silenciar las armas en los campos de batalla.

Una tregua en la lucha pondría de manifiesto los valores que los Juegos pretenden promover: el respeto, la amistad, la solidaridad y la igualdad.

Los Juegos de este año ya están haciendo historia por ser los primeros que se celebran en América del Sur. Y el Comité Olímpico Internacional ha adoptado la medida sin precedentes de incluir a un equipo de refugiados, dando así a atletas talentosos que se han visto obligados a huir de sus hogares la oportunidad de ir a por el oro.

Esta iniciativa permitirá exhibir las destrezas de los refugiados recordando a la vez al mundo que debemos redoblar esfuerzos para encarar las causas profundas de la difícil situación en que se encuentran. No hay mayor motivo de éxodo que el conflicto, y no podría haber mejor demostración de solidaridad que observar la tregua olímpica.

Mohamed Ali, medalla de Oro Olímpico y Mensajero de la Paz de las Naciones Unidas recientemente fallecido, encarnó el poder que tiene el deporte de conmover al público mundial. Dijo una vez, “El boxeo me sirve de plataforma para llegar a la gente”. Mohamed Ali demostró que los atletas pueden ser paladines de la justicia.

Inspirados por su ejemplo, presionemos a todas las partes beligerantes para que depongan las armas desde el séptimo día anterior al inicio de los XXXI Juegos Olímpicos de Verano hasta el séptimo día posterior a la finalización de los XV Juegos Paralímpicos de Verano.

Que la serenidad de la llama olímpica silencie el ruido de los disparos.