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PGR: justicia selectiva / Economía y Política / Miguel Ángel Ferrer

  • Miguel Ángel Ferrer

De acuerdo con la información pública disponible, siendo gobernador del Estado de Coahuila y en nombre y representación de éste, Humberto Moreira obtuvo créditos bancarios por varios miles de millones de pesos. Pero ocurre que ese dinero no se empleó en la realización de obras públicas (carreteras, presas, hospitales, escuelas, viviendas). Y ocurre que ese dinero tampoco se encuentra en las arcas o cuentas bancarias del Estado. Digamos que desapareció. ¿Dónde está?

Pues solamente parece haber dos hipótesis más o menos razonables y lógicas. O Humberto Moreira dispuso de esos recursos y los dirigió a su propio bolsillo, o entregó ese dinero a sus socios del PRI para financiar la campaña presidencial priísta de 2012. Y nada tendría de descabellado pensar que de esos varios miles de millones redirigidos al tricolor, Moreira se haya quedado con una parte más o menos sustantiva para sus propias cuentas bancarias. Si estas hipótesis no son válidas, es necesario preguntar de nuevo ¿dónde están esos varios miles de millones de pesos?

Pero en abono de la pertinencia y validez de las hipótesis citadas hay que decir que ante el desfalco, Moreira no ha sido encausado judicialmente en México, lo que permite suponer que sus socios del PRI, beneficiarios de esa malversación, lo están protegiendo. Y como la tarea de perseguir a los defraudadores recae en la Procuraduría General de la República (PGR), a cargo de la señora Arely Gómez, cabe igualmente suponer que, por sí misma o acatando órdenes superiores, doña Arely está solapando al malversador. ¿Disciplina?, ¿incompetencia?, ¿complicidad?

También en abono de las hipótesis citadas debe anotarse que durante su estancia en España, Don Humberto llevaba una vida de faraón, es decir, de grandes lujos imposibles de pagar con el fruto de sus ahorros personales, si se toma en cuenta que un funcionario público está, por definición, condenado a “vivir en la honrada medianía económica” de la que hablaba el patricio Benito Juárez.

¿No se le habrá ocurrido a la señora procuradora abrir una investigación sobre la disparidad entre los ingresos y gastos (pretéritos y presentes) del señor exgobernador? Porque es bien sabido que nadie puede gastar más dinero del que puede honradamente ganar. Y esto, independientemente de la necesaria investigación judicial sobre el desfalco habido en las arcas públicas coahuilenses.

Por otra parte también son notorias las deficiencias de la PGR a la hora de investigar quiénes fueron “los peces gordos” que posibilitaron, permitieron, facilitaron o autorizaron la fuga del “Chapo” Guzmán del penal de “alta seguridad” del Altiplano. ¿O solo fue cosa de cuatro humildes celadores y de algunos oscuros funcionarios de medio pelo? Esta hipótesis es incompatible con la tremenda declaración del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, que ante la escapatoria de Guzmán Loera habló nada menos que de “traición a la patria”. O, quizá, mejor dicho, a la encarnación de la patria que son los gobernantes priístas.

Tampoco habla bien de las capacidades de la PGR la ausencia de resultados para encontrar y sancionar a los autores intelectuales de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa.

Pero, ¡oh, maravilla de maravillas!, qué celeridad y eficiencia para perseguir a la actriz y productora de cine Kate del Castillo por la tremenda e imperdonable falta de haber realizado un trabajo periodístico que desagradó a esos individuos en los que, como quedó dicho, encarnan la patria. ¡Ah, la justicia selectiva! Cárcel para los enemigos y protección para los amigos (o sirvientes o cómplices o socios).
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