imagotipo

Pichicateando los méritos / Una Tras otra / Jaime Alcántara Silva

  • Jaime Alcántara

A MIGUEL ÁNGEL CONTRERAS,

amigo y compañero de empeños.

Siempre leal, sin dobleces.

Descanse en paz.
Es tan fea la envidia que siempre anda

disfrazada, y nunca más odiosa que

cuando pretende disfrazarse de justicia:

JACINTO BENAVENTE
Y, cayó “El Chapo”.

Aún no se había confirmado la captura, cuando ya se estaba minusvaluando el hecho. Algunos personajes, titulares de noticiarios, empujando, induciendo, instigando, para que la idea fuera cualquiera, menos lo que es: un gran acierto de la inteligencia de los aparatos de seguridad pública y nacional. Afortunadamente fueron los menos.

Que fue una llamada ciudadana, así se empezó a manejar, puede ser. Lo que nos mueve a pensar que estaba preparada la seguridad del Estado, fue la rapidez y la estrategia con la que se actuó. De haber sido la simple llamada para quién sabe qué, la Armada no hubiera desplegado sus cuerpos de élite, como lo hizo. Andaban cerca, desde hacía semanas. Era cuestión de tiempo.

Anyway, dijeran los primos.

Acerca de los comentarios. Uno de los primeros fue que ya se tenía prisionero al sinaloense pero que, el Gobierno estaba a la espera de esta serie de golpes al peso y a la caída de los precios del petróleo.

Otro, de siempre, la DEA habría llevado casi de la mano a los miembros de Marina hasta el lugar donde se hallaba el ahora aprehendido. Es decir, el mérito era de cualquiera, menos de los mexicanos. ¿Y la felicitación de esa Agencia a México? Otro más (ya trillado), que no era él, que… ¿Y, la foto con Sean Penn?

Para concluir: Y, eso qué. Es obligación del Gobierno. Él lo dejó escapar, él lo debió aprehender.

En efecto. Solo que, con el asunto de la fuga, el Presidente fue casi condenado al infierno de Dante. Por qué, entonces, no reivindicar al vilipendiado titular del Ejecutivo, porque su administración fue la que lo reaprehendió.

Y aquí vale la reflexión hecha en casi todos los medios. A la primera huida del ahora detenido, en 2001, con Fox, las fuerzas de seguridad se tardaron 13 años en recapturarlo. Ahora, solo seis meses y unas semanas. Habrá que entender un hecho. Se dice que Joaquín Guzmán Loera, no solo en el país, es un hombre verdaderamente extraordinario. De una gran inteligencia, sagaz, y perversidad como pocos. En concreto, uno de los hombres más acaudalados del mundo y, eso, no se es por casualidad.

Lo segundo, que pudo haber sido lo primero para los efectos de fastidiar, fue lo relacionado a la extradición.

Que no se haría porque allá, allende la frontera, le apretarían las tuercas para obligarlo a delatar a sus cómplices que están en todas las esferas del Gobierno. Es decir, vivimos en un sistema totalitario, sin leyes, sin normas; donde el Presidente manda y los demás callan.

A diferencia de otras administraciones, el Presidente de la República ha optado por seguir la ley. Uno, porque así debe conducirse un gobernante; pero, otra, porque quisiera o no, debe respetar los ordenamientos tanto domésticos como internacionales (Convenios, Tratados). El asunto de la extradición, como consecuencia, no corresponde resolverlo al Presidente, sino al Poder Judicial.

Dos, enviarlo así, en caso de cometer una violación a la ley, como si no hubiera Estado, podría dar la impresión de que todos los servidores públicos (Custodios, policías, directivos penitenciarios) son comprables, corruptibles. Esto es, que México no es capaz de tener a un reo de alta peligrosidad, a buen recaudo.

Este hecho, por tanto, nos arrojó muchas lecciones, que debemos aprender, comprender, para saber de qué se trata el poder, y sus contrapartes.

jaimealcantara2005@hotmail.com