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Piketty expone la brutal tendencia a la concentración del ingreso / Alejo Martínez

  • Alejo Martínez

Además de la notable tendencia a la concentración económica que ha sido parte fundamental de lo que explica el surgimiento del moderno Derecho Económico, existe otra preocupante y marcada tendencia hacia la concentración del ingreso. Ésta se expresa en el hecho de que la riqueza tiende a ser acaparada por un núcleo muy pequeño de la población mundial y además en que los acaudalados tienden a ser cada vez más acaudalados, en detrimento si bien no necesariamente del ingreso absoluto, sí del ingreso proporcional del conjunto de la población mundial.

El brillante economista francés Thomas Piketty, en su muy difundido y exitoso libro “El capital en el siglo XXI”, plantea cómo el nivel de rendimiento del capital supera con mucho y con singular persistencia al nivel de crecimiento de la producción y del ingreso en el mundo. Es lógico entonces que los ingresos provenientes del capital hayan venido asumiendo cada vez una mayor preponderancia sobre los ingresos del trabajo, con lo cual ha venido concentrándose cada vez más el ingreso en el reducido número de detentadores del capital.

Se trata de una fuerza divergente que tiende a la desintegración de las sociedades, al rompimiento de armonías y equilibrios. Además esta tendencia tiende a acentuarse por otro factor que analiza el joven y dotado economista, consistente en que entre más elevado es el capital invertido, mayor es el rendimiento que tienden a obtener, con lo cual los más acaudalados obtienen ventajas aun sobre los menos acaudalados capitalistas.

Datos concretos comprueban el desarrollo de la citada tendencia. De acuerdo con el mismo Piketty, citando los datos aportados por la revista Forbes, el mundo tenía apenas 140 millardarios (poseedores de un millardo o más) en dólares en 1987, fecha en que dicha publicación inició su clasificación anual de los más acaudalados, pero ya para 2013 esa cifra se había multiplicado por más de diez, alcanzando más de mil 400 millardarios. Por otro lado, el patrimonio de estos magnates, avanzó todavía con mayor rapidez y se multiplicó por poco más de 18, saltando así de menos de 300 millardos de dólares en 1987 a 5 mil 400 millardos en 2013.

Con el propósito de imprimirle mayor objetividad o realismo a estas estadísticas, Piketty las matiza en función del crecimiento demográfico y concluye sosteniendo que el mundo tenía apenas 5 millardarios por cada 100 millones de habitantes adultos en 1987, pero que para 2013 ya se habían multiplicado por 6 llegando a 30. Estos millardarios poseían en 1983 el 0.4 por ciento del patrimonio privado mundial, mientras que para 2013 lo habían multiplicado casi por 4 y ya detentaban más del 1.5 por ciento de tal patrimonio.

El moderno “rock star” de la economía, todavía inconforme con esta perspectiva, sostiene que “la única manera de darle sentido a estas clasificaciones de las fortunas es examinar la evolución del patrimonio detentado por un porcentaje fijo de la población mundial, por ejemplo, la 20 millonésima más rica de la población adulta mundial”. Es así como termina por concluir que el patrimonio promedio de ese grupo saltó de apenas poco más de 1.5 millardos de dólares en 1987 a 15 millardos en 2013, equivalente a un incremento anual promedio de 6.4 por ciento por encima de la inflación, mientras que el patrimonio promedio mundial por habitante adulto creció apenas a un ritmo de 2.1 por ciento anual y a 1.4 por ciento su ingreso promedio.

Los factores divergentes expuestos por Piketty: mayor tasa de rendimiento del capital que la tasa de crecimiento de la producción y del ingreso, y la tendencia a que entre mayor monto del capital se obtengan más rendimientos, se ven considerablemente agravados por los prevalecientes procesos de mecanización, automatización y robotización, que tienden a darle mayor peso al capital en detrimento de la participación laboral humana. Ese cuadro desintegrador de las sociedades representa quizá el mayor desafío que tendrán que enfrentar las nuevas generaciones.
amartinezv@derecho.unam.mx   @AlejoMVendrell

El gran reto de la desintegradora concentración del ingreso y del creciente desplazamiento de la participación laboral humana.