imagotipo

Pocas chambas y precarias / Cuchillito de Palo / Catalina Noriega

  • Catalina Noriega

Se reconoce a San José como el patrono de varias causas, entre ellas, el auxilio en materia de trabajo: ¡Habrá que empezar a rezarle!

El 2015 se nos fue en rojo, de acuerdo con el informe de “Semáforo económico”. Año raquítico en crecimiento económico, en generación de empleos y pobreza laboral. Si nos atenemos a sus datos, la perspectiva para los próximos meses, “pinta color de hormiga”.

En el mencionado lapso, la economía solo creció un 2.5 por ciento y se crearon 644 mil empleos formales. El 42 por ciento de la población sufrió pobreza laboral (Que no alcanza ni a cubrir la canasta alimentaria). Ya empezaron los recortes a las perspectivas que se tenían y todavía queda un largo tramo, en el que pudieran darse más ajustes. La crisis se siente y golpea los ingresos familiares, a pesar de que se tenga un empleo más o menos bien remunerado.

El fantasma de los despidos, lo mismo asusta a burócratas en el filo de la navaja, que a trabajadores de la Iniciativa Privada. Saben que perder el empleo equivale a la posibilidad de tener enormes dificultades para conseguir otro, que además podría ser de un nivel inferior.

Se sabe del rezago en el número de nuevos puestos de trabajo. Harían falta un millón doscientos mil al año, para cubrir la necesidad, por lo que el déficit es alarmante. En la actual administración se generaron un millón 800 mil, cuando se necesitaría el doble.

Para tener un avance palpable se requiere un Producto Interno Bruto mucho más alto: como mínimo, de un cinco por ciento. El rezago en esta cifra, habla de las dificultades que supone para la población. En 2014 fue del 2.3 y en el 2015 subió a 2.5, solo la mitad de lo que haría falta.

La pobreza laboral corrió con algo de suerte: En el 2014 fue de 42.9 por ciento y para el 2015 bajó al 42. Si 51 y medio millón de personas no podían adquirir la canasta alimentaria con su salario, el número bajó a 51 cerrado.

La baja del precio del petróleo y la devaluación del peso –así la oficialidad rechace llamarles a las cosas por su nombre-, acabaron de darnos la puntilla. Los precios están al alza y la demagogia de las autoridades –en cuanto a que estamos más que bien-, ya dejó de convencer.

Se niegan a reconocer lo que sabemos por noticias del exterior: hay dificultades serias, a nivel internacional, ineludibles para este territorio al que, los “catarritos” gringos le contagian pulmonía.

Al ciudadano común y corriente poco le sirven los discursos que insisten en la bonanza macroeconómica. La precariedad de los empleos al alcance, impide el sustento, sin descender un peldaño. Faltan oportunidades, sobre todo, para los jóvenes y las mujeres tienen que conformarse, con salarios menores, en igualdad de puestos y conocimientos, a los de los hombres.

Se dice que la población no está a la altura de las necesidades de productividad del país. Poco se ocupan, los responsables de la materia, de la formación de un capital humano productivo, a través de la educación.

Tampoco se crean los centros de investigación indispensables, para atender esta demanda. Al trabajador, salvo honrosas excepciones, se le deja sin capacitar. Pocas empresas –aunque reitero, también las hay- se ocupan por facilitarle su incorporación a las enseñanzas que le supongan un avance y un desarrollo en su trayectoria. El tema de la educación es ineludible, en todos los segmentos de nuestra actividad.

Dejamos de estar en Jauja. Es urgente que la economía crezca a tasas más altas, o la calidad de vida seguirá, como hasta ahora, por los suelos.

catalinanq@hotmail.com    Tuiter: @catalinanq