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Poder Nacional

  • Javier Oliva Posada

México ante el candidato republicano Trump

Me ha llamado la atención, para mal, la forma desorganizada y por tanto, desarticulada, con que las principales oficinas del Gobierno de la República, han intentado advertir, acusar e incluso amenazar, respecto de las consecuencias que puede haber para nuestro país, en general, si como ya es un hecho, Donald Trump compite por la Presidencia de Estados Unidos. En el peor de los casos, hasta insultos y descalificaciones ha habido hacia el empresario y novel político. La cuestión debe tomarse en serio, pues las expresiones de intolerancia, violencia física y verbal, en contra de mexicanos o de ascendencia mexicana en aquél país, se han incrementado a lo largo de la campaña interna del Partido Republicano, de manera alarmante. En pocas palabras, no hay ni por asomo, una estrategia de nuestro Gobierno.

Lo primero que debe tomarse en consideración, es contar con información cierta, precisa y actualizada, respecto de la ubicación de la extendida y numerosa minoría mexicana que vive en aquel país. En los Estados de Texas y California, que de acuerdo con los datos del prestigiado y especializado Pew Center, radican alrededor del 70 por ciento de las personas que de una u otra forma, tienen una intensa relación o antecedentes familiares con México. La red de casi 50 Consulados (el dato preciso no lo pude conseguir en los deficientes sitios de internet tanto de la Secretaría de Relaciones Exteriores como del Instituto Nacional de Migración) de acuerdo con el motor de búsqueda de Google, es una muestra indiscutible, de la relevancia social y electoral que tenemos en Estados Unidos. Basta ver el mapa para conocer su ubicación y el sentido geodemográfico que allí se revela.

La relación social y cultural entre ambos países, es incomparable en el mundo. El 98 por ciento de los mexicanos que radican fuera del país, lo hacen en uno solo (Estados Unidos). China, es el único caso que nos supera en el número total de migrantes, pero repartidos en distintas naciones. Incluso, ayer que se celebró el Día de la Hispanidad, sabemos que no hay Presidente de los Estados Unidos que deje de señalar o de reconocer, que tiene algún nexo, relación personal o familiar con la comunidad mexicana. De nuevo, de acuerdo con el Pew Center, 8 de cada 10 hispanos, tienen vínculos con México; por mucho, somos la minoría más poderosa en la primera potencia mundial.

El 5 de mayo, fecha tradicional en donde el principal huésped de la Casa Blanca en turno, recibe a personalidades, casi todas mexicanas, para amenizar una fiesta y a veces, hasta bailes, es una muestra incontrovertible de la influencia mexicana a lo largo de la formación de aquel país. Sabemos que en Puebla, el 5 de mayo de 1862, con la derrota a los invasores franceses, se refrendó la soberanía para el Continente respecto de los apetitos imperialistas de Europa. Algo fundamental que al paso de la historia, México hizo por las naciones de América.

En ese sentido, el Programa para la Seguridad Nacional 2014-2018, se da cuenta de un dato muy importante: México es la sexta potencia cultural mundial y primera del continente americano. Incluso, sumados los lugares considerados por la UNESCO, de los Estados Unidos y Canadá, vecinos y socios geopolíticos, no alcanzan la cifra de los nuestros. A esto debe sumarse la proporción y comparación que representan territorios de 9 millones 857 mil kilómetros cuadrados y 9 millones 985 mil respectivamente, frente al millón 973 de México, de lo que resulta una confirmación, respecto de que somos una auténtica potencia cultural global. Tenemos muchos elementos y recursos, como para seguir improvisando.

javierolivaposada@gmail.com