imagotipo

Poder Nacional

  • Javier Oliva Posada

  • Javier Oliva Posada
  • “La rebelión de las élites y la traición a la democracia”

Ese es el título de la fundamental obra del sociólogo estadunidense, Christopher Lasch, publicada en 1995. La tesis principal del trabajo, es que la pérdida del compromiso con la justicia social, la ausencia de un verdadero compromiso con las políticas sociales redistributivas, son consecuencia directa del asalto a las instituciones en beneficio de uno cuantos. Las movilizaciones, las protestas y las diversas expresiones de la sociedad para evidenciar sus molestias, son en la mayor parte de los casos, reacciones a los abusos cometidos por los grupos gobernantes, amparados en la impunidad y numerosos casos de corrupción.

Como característica principal, destaca Lasch, se encuentra la ausencia de contrapesos a las decisiones abusivas desde el poder. Así la Corte de Justicia, el Poder Legislativo, se vuelven parte de las complicidades auspiciadas desde el Poder Ejecutivo. El libro, escrito y publicado en un momento en el que desde Perú llegaban las noticias del encumbramiento de Alberto Fujimori, comenzaba el movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en marzo de ese año, asesinan a Luis Donaldo Colosio. Desde Europa, Rusia y Estados Unidos, se daba cuenta de las implicaciones de turbios negocios entre políticos y empresarios, en detrimento de las funciones sociales del Estado y las instituciones.

Poco antes, entre mayo y julio de 1992, eran asesinados en Palermo, los jueces Falcone y Borselino, que encauzaban procesos contra los líderes de la mafia y los principales dirigentes políticos italianos de la época. Una de las principales consecuencias entre otras, fue la desaparición de los dos principales partidos políticos de, Democracia Cristiana y Socialista, dadas sus complicidades con el mundo criminal y numerosos casos de corrupción. Una relectura del libro de Christopher Lasch, nos proporciona elementos certeros del análisis y las consecuencias sociales y estructurales, cuando la responsabilidad de las élites (de todo tipo y perfil, sucumben ante la seducción de la inmediatez -fama, dinero, más poder-).

En nuestros días, desde el deplorable ambiente de las elecciones en Estados Unidos, pasando por Venezuela, El Salvador, los casos de exgobernadores en México, Rusia, por mencionar algunos, cabe cuestionarse de nuevo, sobre la calidad ciudadana de quienes toman la grave decisión del servicio público, con clara intención de lucrar con fines privados. El liderazgo institucional, que se puede definir como el ejemplo que deben ofrecer los gobernantes a la sociedad, respecto de la moderación y vocación de servicio a la Nación, resalta más aún, cuando los medios digitales de comunicación, han borrado para siempre la artificial división entre vida pública y privada de políticos.

Las elecciones del próximo martes 8 en Estados Unidos, son una muestra peligrosa y fehaciente de cómo mal usar las instituciones de forma facciosa. Tal y como lo hizo el director del FBI, en donde hasta el presidente Obama le reclamó a su titular, James Comey, por ventilar investigaciones en curso con el objetivo de dañar las aspiraciones de la candidata del Partido Demócrata (aunque Rodahm Clinton va a ganar). Pero también, aunque en apariencia fueran muy diferentes, en México, con los casos de los exgobernadores de los Estados de Veracruz y Sonora, para referirme a los casos ya en proceso penal. El daño infringido a la democracia y sus valores, puede ser irreversible. La confianza ciudadana en las instituciones, pasa sobre todo, por el ejercicio responsable de los funcionarios y representantes políticos.
javierolivaposada@gmail.com