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Poder Nacional

  • Javier Oliva Posada

  • Javier Oliva
  • A cien años del fin de la Expedición Punitiva

Londres. De forma errónea y precipitada, varias personalidades y periodistas, tratando de encontrar simbolismos en la historia, han señalado que el anuncio de la Orden Ejecutiva de Donald Trump, para financiar el muro que separara a su país del nuestro, coincide con el inicio de la construcción del Muro de Berlín (que en realidad se levantó en una sola noche, entre el 12 y 13 de agosto de 1961). Sin embargo, hay otra efeméride mucho más próxima, verificada y simbólica: la Expedición Punitiva.

La invasión de 10 mil soldados, con el armamento más moderno y mortífero de la época, ingresó al Estado de Chihuahua en persecución de Francisco Villa, luego de que éste hubiera realizado un ataque (que no invasión) al puesto fronterizo de Columbus, la madrugada del 4 de marzo de 1916. Días después, el presidente W. Wilson autorizó la acción militar de su país, que casi llevaría a una nueva guerra entre los dos países. La permanencia y acciones de los invasores, se desarrolló del 14 de marzo al 7 de febrero de 1917. Es decir, que la Expedición Punitiva, terminó tan solo dos días después, de que la Constitución hubiera sido promulgada en la ciudad de Querétaro.

En su peor momento, la incursión estadunidense, llegó hasta la ciudad de Parral, por lo que la distancia respecto de la ciudad de Querétaro, en donde se realizaban los históricos trabajaos, llegó a ser de tan solo mil 092 kilómetros. Es notable cómo en el espíritu de los debates y contenidos de los artículos originales de la Constitución, gravita un lógico y explicable sentido para contar con una estructura institucional fuerte y concentrada en el Estado, para atender el desafío de lo que pudo ser una nueva guerra, (teniendo además el muy grave antecedente de la ocupación del Puerto de Veracruz, del 21 de abril al 23 de noviembre de 1914). Sin embargo, la agudización de la Primera Guerra Mundial, reclamó el total compromiso militar de Estados Unidos, por lo que sus esfuerzos por castigar e intervenir aún más en la Revolución Mexicana, se vieron reducidos. No menos importantes fueron las voces de sensatos líderes políticos, periodistas, militares y empresarios de ese país, para frenar las acciones invasoras en el Estado de Chihuahua.

El anuncio formal y protocolario de este 25 de enero, de parte del nuevo Gobierno de Estados Unidos, se inscribe en una tendencia histórica, que nuestros políticos y analistas, debieran conocer a la perfección. Cada vez que se va a dar un encuentro clave entre ambos Gobiernos, sucede una filtración, un anunció comprometedor para México y alguno de sus funcionarios o bien, se toman decisiones que afectan el ambiente del futuro encuentro. Hoy es exactamente igual. En todo caso, no hay sorpresas, hay sorprendidos. Por eso, ha llegado el momento de cambiar un estilo de relaciones políticas y diplomáticas, que evidencien que nuestro país, cuenta con los suficientes recursos propios, de todo tipo, pero sobre todo, de claridad en sus objetivos, para salir en defensa y proyección de los intereses nacionales.

A diferencia de la proyección de sus intereses nacionales, desde Estados Unidos, los nuestros no son ni de confrontación, ni sometimiento, ni expansión, la naturaleza y fuerza del Estado y Nación mexicanos, se soportan a partir de los que el especialista Joseph Nye, denomina como el softpower o poder suave. La cultura, el arte, las tradiciones, el cine, la comida, entre otras expresiones, caracterizan y en un momento dado, complementan al poder duro. Así, que recordar las causas y consecuencias de la Expedición Punitiva, nos pone en la ruta del entendimiento de la lógica que ha prevalecido desde que ambos países son independientes.

Durante esa acción invasora, se desarrollaron combates que se saldaron con victorias para el Ejército Constitucionalista. Considerando la utilización de las armas más modernas y que las mismas serían utilizadas por Estados Unidos en los campos de batalla en Europa, bien vale la pena recordar con gratitud el arrojo y patriotismo de aquellos soldados, marinos y ciudadanos que arriesgaron y ofrendaron su vida por el honor e independencia de México.
javierolivaposada@gmail.com