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Poder Nacional

  • Javier Oliva Posada

  • Las misiones de la Armada de México
  • Javier Oliva Posada

Los resultados de un operativo realizado en la ciudad de Tepic, de los mil quinientos que en promedio llevan a cabo las Fuerzas Armadas de México por todo el país, ha merecido descalificaciones y pronunciamientos prejuiciados, que a estas alturas de la tragedia que vive el país, ya no debieran ser motivo de mayor análisis y comentarios.

Sin embargo, la descalificación en este caso a la Armada de México, a las notables labores de apoyo a la seguridad pública que realizan a petición de la población y por instrucciones del Presidente de la República, han servido para que algunos actores políticos cobren notoriedad efímera, a costa del dolor y muerte de miles y miles de mexicanos.

La dedicación del personal militar desde hace casi 12 años, cuando comenzó la participación intensiva y extensiva, no ha sido acompañada ni por el el Poder Legislativo ni por el Poder Judicial, hasta el momento. Por su parte, el Poder Ejecutivo, desde su entramado institucional, su compromiso desde entonces, ha sido discreto. Pero por lo que hace a algunas figuras políticas, mediáticas y de los medios de comunicación, insisten desde la generación y el evidente poco estudio de la situación, para desconocer los meritorios trabajos que sin fatiga ni pretexto, desempeñan los integrantes de la Armada de México, el Ejército Mexicano y la Fuerza Aérea Mexicana.

Los hechos de Tepic, luego de una exhaustiva investigación, análisis periciales y estudios de los acontecimientos, dejaron en evidencia y muy alta capacidad militar, de adiestramiento y precisión del personal de la Infantería de Marina para neutralizar a auténticos agresores de la sociedad y el país en su conjunto. Con el transcurso de los días, sin dejar la significativa conferencia de prensa que sobre el asunto dio el mismo almirante secretario de Marina, Francisco Vidal Soberón Sánz, se fueron conociendo datos incontrovertibles respecto de la naturaleza y pertenencia a una organización delictiva a la que pertenecían los agresores. Las armas empleadas para atacar a los marinos que incluso se utilizaron para tratar de derribar el helicóptero, desde el cual se les exigió mediante altavoz que se entregaran. El resultado lo sabemos, es consecuencia de la alta capacidad en el manejo de las armas que la Nación les da a los integrantes de la Armada para resguardar la independencia, libertad y soberanía de la Patria.

Lo inaudito es que las manifestaciones y opiniones infundadas de visibles actores políticos, hayan sido para desprestigiar o peor aún, sembrar sin prueba alguna, rumores, especulaciones y sospechas, que demuestran que primero es su protagonismo que los verdaderos intereses del país. Es del todo deseable que la operación en Tepic, ejecutada con absoluto profesionalismo por elementos de la Infantería de Marina, no sea aplicado un falaz argumento para seguir posponiendo la indispensable Ley de Seguridad Interior que necesita el país; no solo las Fuerzas Armadas, corporaciones policiacas y áreas específicas del Estado y Gobierno. La Ley de Seguridad Interior, hay que insistir, la exige la Nación.

La Armada de México, mediante los recursos que se le asignan, así como depositaria de una amplia confianza y apoyo de parte de la población, al igual que sucede con el Ejército Mexicano y la Fuerza Aérea, seguirá en las tareas sustanciales para garantizar la vuelta del Estado de Derecho y la paz pública aunque algunos no lo consideren así, persistirán en distorsionar la situación; sin embargo, lo más grave aún, es que seguirán haciéndolo desde la comodidad de la falta de conocimiento y compromiso. Es decir, sin proponer nada viable o consecuente.
javierolivaposada@gmail.com