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Poder Nacional

  • Javier Oliva Posada

  • La diplomacia militar mexicana
  • Javier Oliva Posada

LONDRES. En medio del difícil inicio de las relaciones bilaterales entre el nuevo Gobierno de Estados Unidos y el de México, temas como la migración, el comercio y la seguridad regional han ocupado, y con razón, la mayor parte de los espacios diplomáticos destinados a procurar un mejor ambiente. Ha sido difícil, como sabemos, debido a la encendida retórica y acciones legales anti mexicanas que desde el Presidente hasta varios funcionarios de primer nivel de ese país, han expresado al respecto. Sin embargo, la postura de los militares que ocupan cargos de primer nivel en el gabinete de Donald Trump, respecto de la agenda con México, es más equilibrada.

Nos encontramos así, ante una interesante y positiva paradoja: desde los ámbitos militares proceden las mejores condiciones para alcanzar acercamientos y entendimientos entre ambos países. Y para evidenciar la recuperación gradual de la presencia e influencia de México en el escenario mundial, sabemos que el pasado día 5 de este mes, en el contexto del 75 aniversario de la creación de la Junta Interamericana de Defensa, con sede permanente en Washington, D.C., se anunció formalmente que nuestro país, por primera vez, presidirá el Consejo de Delegados.

Con la asistencia de los secretarios de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos Zepeda y de Marina Armada de México, almirante Francisco Vidal Soberón Sanz, en la capital de Estados Unidos también se dio a conocer que el general de Brigada, Diplomado de Estado Mayor, Luis Rodríguez Bucio, es el militar designado para desempeñar tan relevante función. La Junta, que está integrada por 28 países de los 35 que participan en la Organización de Estados Americanos, cuenta con dos organismos, a parte de la Junta de Delegados: la Secretaría, el Colegio Interamericano de Defensa. Sus principales funciones son las de procurar el intercambio y cooperación en educación, asesoramiento técnico y consultivo en temas de Defensa y militares a nivel Continental.

Cabe destacar que la elección de México para presidir la junta fue realizada el 26 de octubre de 2016, por una larga mayoría de votos. El período es de dos años: del 1 de julio de 2017 al 30 de junio de 2018. Este acontecimiento es sin duda un muy importante reconocimiento internacional a las Fuerzas Armadas de nuestro país en la importante serie de actividades que desarrollan dentro y fuera del territorio, espacio aéreo y mares nacionales. En ese mismo contexto, hay que destacar que en 2018, también por primera vez, México será sede de la XIII Conferencia de Ministros y Secretarios de Defensa, misma que se realiza cada dos años.

Si bien, la planeación y puesta en práctica de estos complicados procesos de la diplomacia militar se llevan a cabo con años, literal, de anticipación, es también muy importante considerar que en medio de la crispación natural que traen consigo los procesos preelectorales y electorales en México, las distintas fuerzas políticas y sus principales líderes, debieran asumir como un aspecto de amplia satisfacción estos incuestionables logros. La institucionalidad, la vocación de servicio, la lealtad del Ejército Mexicano, Fuerza Aérea Mexicana y Armada de México, además de ser referentes discursivos fundamentales, como podemos constatar, también son muestras prácticas de lo que bien se puede hacer por la nación.
javierolivaposada@gmail.com