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Poder Nacional

  • Javier Oliva Posada

  • Javier Oliva
  • La democracia contra la nación

Pues bien. Contra la gran mayoría de pronósticos, incluyendo el mío, fallaron respecto del resultado del denominado “Brexit”. Los ya muy comentados y símbolos resultados, agrupados por grupos de edad, ubicación en la geografía del Reino Unido, así como las consecuencias sociales, sobre todo con los aún socios de la Unión Europea. Otra cuestión a considerar, es el profundo caos político que enfrentan las élites políticas del país, luego de las renuncias de David Cameron y la inminente del líder opositor, Jeremy Corbyn.

Queda claro, y esto es algo muy positivo e ilustrativo de la situación que se vive en el Reino Unido, es que la política no puede estar sujeta a los apetitos inmediatos de las campañas electorales ni tampoco, sujeta a las ocurrencias del momento. Cameron, en el proceso electoral del año pasado, buscando su reelección y ante la posibilidad de perder la contienda, lanzó en compromiso del referéndum, sin ningún objetivo ni sentido, salvo atraer a los segmentos más conservadores del electorado. Así, los planteamientos vertidos en la muy intensa campaña en torno a permanecer al Brexit, Cameron debió comprometerse desde el principio contra sus tesis, a propósito de las desventajas de permanecer en la Unión Europea.

En la superficie y en el fondo, la convocatoria del referéndum, tuvo como motivo principal, la crisis migratoria producida por la extendida violencia en una amplia zona del mundo. Siria, Irak, Afganistán, Libia, Mali, entre otras naciones, en un claro proceso de desarticulación. Ante la gestión de la crisis migratoria por parte de la Unión Europea, que acordó la asignación de una cuota determinada de migrantes, el Gobierno de Cameron fue de los más críticos y menos dispuestos a sumarse a esos lineamientos. En ese, sentido y con muy dramática sincronía, el atentado terrorista en el aeropuerto de Estambul, es en efecto, un crítico recordatorio de que la exclusión y la marginación, tarde o temprano, genera inestabilidad.

De ninguna manera significa lo anterior, que se justifiquen decisiones violentas para resolver conflictos históricos y sociales, pero sí en cambio, es innegable que la democracia, debe contar con participantes y ciudadanos que vean en los procesos de integración, la natural pluralidad que compone uno de los soportes principales de nuestros tiempos. El Brexit, es un acontecimiento, que deberemos analizar durante varios meses, e incluso, años. La reestructuración de los enfoques académicos y de política práctica deberán tomarlo como referente para las nuevas  etapas de la participación social. Pero sobre todo, de lo que implica la responsabilidad de gobernar en función de la agenda de los intereses de la Nación y no en función de las visiones de corto plazo, entiendo como objetivo menor, ganar una elección.

Conforme se de el largo y complejo proceso de separación del Reino Unido de la Unión Europea, los efectos sobre la forma de pensar y hacer la democracia, también deberán ser revisados; por otra parte, las condiciones bajo las cuales pueden crearse espacios ágiles para la toma de decisiones, pero sobre todo, para la adopción de medidas encaminadas a fortalecer y ampliar la pluralidad, resultara benéfico para la manera de pensar y ejercer el gobierno. No olvidemos, por último, que en este momento lo que se encuentra en juego, es un proyecto que tiene su origen en dos guerras, con millones de muertos y amplias zonas devastadas. Hay decisiones, como el Brexit, que con razón, agitan aquellos pasajes bajos y crueles de la historia.
javierolivaposada@gmail.com