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Polarización del conflicto magisterial

  • Mireille Roccatti

Mireille Roccatti

Inter adversa salva sit, virtutis fama*

En los últimos días hemos testimoniado una nueva escalada del conflicto magisterial, que en los hechos ahonda la existente polarización social entre los simpatizantes de la CNTE, que es innegable, y los cada vez más amplios sectores sociales que hartos de sufrir las consecuencias de sus acciones y movilizaciones, se manifiestan acremente en su contra.

Hace ya cuarenta años que no presenciábamos una actitud beligerante, retadora y de confrontación de las cúpulas empresariales en contra del Gobierno federal, en aquella ocasión al final del régimen de Echeverría, que realmente inició cuando éste intentó una tímida reforma fiscal, aunque seis años después se vivió un episodio similar en 1982, en el Gobierno de López Portillo, cuando la expropiación de la banca.

Hoy las elites empresariales, significativamente, industriales y comerciantes, en específico: CCE, Coparmex Y Concanaco, han recurrido, no solo al amago mediático, sino por la vía judicial, mediante una demanda de amparo, a exigir que el Gobierno actué en contra de la CNTE o más bien, que en ejercicio de sus facultades y atribuciones se restablezca el Estado de Derecho y el orden público.

En virtud de las movilizaciones de los mentores, estiman haber sufrido daños y perjuicios del orden de 7 mil 500 mdp, por lo cual exigen una exención de impuestos, en lugares como Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán y la Ciudad de México. Las contribuciones que afirman dejaran de pagar son las relativas al impuesto sobre nómina, sobre la renta y las cuotas al IMSS y al Infonavit y de no ser atendidas sus demandas afirman que presentarán sus declaraciones fiscales en ceros.

Esta actitud debe analizarse y atenderse por el Gobierno con rapidez, serenidad, mesura y comprensión, similar a la respuesta otorgada hasta ahora, a la violencia injustificable utilizada en múltiples ocasiones y diferentes lugares por los maestros disidentes.

La polarización del conflicto, a nada conduce, todos perdemos y debe evitarse a toda costa. La violencia social que pareciera algunos sectores radicales aliados al magisterio, buscan desatar y convertir su rechazo a la Reforma Educativa en una insurrección social armada. Los extremistas del “todo o nada” están llevando a los docentes al abismo y proporcionando a los sectores duros del propio Gobierno elementos para justificar una represión generalizada.

Lo que está en juego, no es menor, la paz social es un bien vital de un régimen democrático y hacen mal, quienes se adjudican la condición de demócratas en atizar el fuego y echarle gasolina, haciéndose eco del hartazgo y justo reclamo de aquellos que indirectamente se han visto perjudicados por las acciones de la Coordinadora, porque finalmente las consecuencias habrán de alcanzarlos.

Y tampoco es desdeñable el daño que se está ocasionando a la economía. La dirigencia de los profesores debe evaluar la pertinencia de empecinarse en adoptar actitudes radicales que solo los conducen a la derrota de su movimiento.

Y seguiré alzando mi voz en el desierto, de encontrar una salida pacífica al conflicto mediante el diálogo y la construcción de acuerdos. La represión no puede ni debe ser la manera de superar nuestras diferencias. Y estoy segura que los empresarios tampoco quieren sangre, solo defienden sus derechos y hacen bien.
* En la adversidad, que quede a salvo la fama del valor.