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Política bouillabesse

  • Mireille Roccatti

*verba volant, scripta manent

El recién concluido proceso electoral galo que llevó a la presidencia de la V República a Emmanuel Macron, derrotando con un gran margen a la candidata del populismo de derecha, está siendo motivo de análisis en todo el mundo por las indudables lecciones y lecturas que se desprenden tanto en su desarrollo como las consecuencias geopolíticas que conlleva la victoria de Macron.

En principio, se impuso una visión serena, moderada del mundo actual, alejada de los extremismos populistas de derecha e izquierda, que refugiados en un estatismo trasnochado y un nacionalismo- refugio de canallas- xenófobo, colocando un valladar a la ola de cambios de regímenes orientados en ese sentido y que por ejemplo, llevó a Trump a la Casa Blanca.

La visión y propuesta del movimiento “En Marcha” se inscribe dentro del capitalismo como modelo de desarrollo, pero dentro de la corriente de Mundialización, reivindicando el europeísmo, como bloque político-económico, diferente, diverso e independiente de los Estados Unidos y de Rusia.

Otra lección y debe actuarse a tiempo en todos los países para desmontarla es la indebida e ilegal injerencia de los servicios de inteligencia rusos en las elecciones de Francia. Lo anterior complementado con el reciente cese del director del FBI en el contexto de que emerge el iceberg del verdadero tamaño del apoyo ruso para Trump, para ganar las elecciones estadounidenses.

Aquí en México, el triunfo de Macron despertó en nuestros analistas y parte de la comentocracia, proclive a la imitación extra lógica, su viejo anhelo de instaurar la segunda vuelta electoral, y hay hasta quienes sin entender que la función de las encuestas en la prensa escrita y cacareada en los micrófonos, han dejado de ser un referente, con mucha imaginación las visualizan como una especie de primera vuelta y llegan a la conclusión facilona, que por lo tanto debe instaurase la segunda vuelta. Olvidan, quizá intencionadamente que ya no pueden realizarse las modificaciones constitucionales y legales para el 2018.

Otros aciertan al centrar sus reflexiones en la inmensa e histórica derrota de los tradicionales partidos socialistas y gaullistas en Francia por Macron con un movimiento social de reciente creación. Hasta ahí, bien. Es un hecho innegable la crisis de los partidos políticos y su pérdida de credibilidad. Aunque resulta cuestionable que la única salida sean las candidaturas independientes y hay otros iluminados que ya hasta encontraron al “Macron mexicano”.

En nuestro país, tenemos ya las candidaturas independientes, ciertamente con candados y limitaciones y para construir mayorías y obtener la legitimidad pérdida que aducen los vueltistas, contamos con la figura de los gobiernos de coalición por cierto, sin estrenar aun.

En conclusión. Los mexicanos podemos y debemos reflexionar, analizar y estudiar todas las vertientes y aristas de las elecciones francesas, que por cierto, aun no concluyen, falta la segunda vuelta en el legislativo; para extraer lecciones y buscar de ser el caso realizar adecuaciones a nuestro sistema político-electoral. Pero hay un trecho enorme en pensar que ya tenemos nuestro Macron y que hay que instaurar la segunda vuelta a la de ya. En Francia tienen su inigualable bouillabesse, aquí disfrutemos un sabrosísimo mole de olla.
* Las palabras vuelan, los escritos permanecen