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Política monetaria y Banco de México / Mundo Económico / Enrique Vera Estrada

  • Enrique Vera

En la presente semana se dio a conocer que el Banco de México reportó sobrantes por 239 mil millones de pesos, que serán utilizados para pagar parte de la deuda estatal y para reducir el déficit público. Con esto, evidentemente que los excedentes de nuestro banco central serán entregados a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Pero ¿de dónde vienen esos recursos extras que reportó el Banco de México? Es evidente que proviene de un mayor nivel de activos sobre pasivos de la base monetaria. Expliquemos esto.

En cuanto a los activos de la base monetaria, hay una fuerte revaluación de activos por dos razones principales: el encarecimiento del dólar y por el incremento de dinero inyectado por parte de nuestro banco central a la banca comercial. Por el lado de los pasivos, el desendeudamiento de nuestro banco central, así como una política monetaria austera, han hecho que el capital social del instituto central se haya incrementado. De esta forma debe de quedar clara la ecuación contable más elemental: el patrimonio del Banco de México es equivalente a la resta de sus activos (reservas internacionales, posesión de papel gubernamental, créditos a la banca comercial y los Derechos Especiales de Giro) Por su parte, los pasivos de la base monetaria equivalen a las reservas bancarias depositadas en el banco central, a lo que se le suman los billetes y monedas en manos del público y algún crédito que se reciba del extranjero.

Ante este fuerte excedente de dinero de Banxico, es obvio preguntar ¿por qué no se utiliza toda esa fuerte cantidad de dinero para compensar los recortes al gasto público? La Secretaría de Hacienda y Crédito Público piensa que es más importante llegar al déficit cero, en lugar de impulsar la demanda agregada y el crecimiento del país. Sin embargo, ni un solo centavo de los remanentes de Banxico será utilizado para impulsar el debilitado gasto público en nuestra economía. Y ya se sabe bien que en el presente año habrá un recorte de 132 mil millones de pesos, y para 2017 se tendrá un recorte todavía más fuerte, del orden de 175 mil millones de pesos.

Se piensa y se vaticina que para finales de este año, la mezcla mexicana terminará en un nivel de 40 dólares el barril. La verdad es que dicho pronóstico suena un poco irreal, ya que al momento de escribir estas líneas la mezcla mexicana se ubica en 32 dólares el barril.

Es incorrecto, según yo veo, que se utilice ese enorme remanente de nuestro banco central para pagar deudas contraídas con anterioridad por nuestro Gobierno. El economista Arturo Huerta González, destacado autor de la UNAM, ha dicho en reiteradas ocasiones que la labor de todo banco central (el Banco de México) no es solamente garantizar la estabilidad de precios. No. La labor también es financiar a nuestro Gobierno. Y eso es espacialmente cierto para una economía como la mexicana, donde la recaudación fiscal no llega ni siquiera a 15 por ciento del PIB. Este planteamiento implica que gran parte de los activos de Banco de México deben ser utilizados para financiar el gasto público, en especial las reservas internacionales. Si el argumento es que las reservas deben ser utilizadas como “escudo” para defender al peso mexicano, es claro que dicho argumento no es válido.

De hecho, muchos Gobiernos latinoamericanos han utilizado parte de su stock o existencia de reservas internacionales para financiar al gasto público. Y esto es válido en el momento en que los ingresos por recaudación fiscal son insuficientes para financiar los gastos que el Gobierno necesita. De ahí que se coloquen enormes cantidades de bonos en los mercados internacionales de capital para complementar los ingresos públicos. Pienso que nuestras reservas están siendo malgastadas al estar acumuladas en las bóvedas de nuestro banco central. Y lo que es más claro es el siguiente argumento: las reservas internacionales crecerán cada vez más conforme el dólar estadunidense se aprecie, razón por la cual se presentarán más remanentes. Al mismo tiempo otro fenómeno, el estancamiento en los precios del petróleo, que exige (si no se quiere caer en un déficit) que haya cada vez más recortes al gasto gubernamental.

De esta forma, es claro que la revaluación de la divisa estadunidense (el principal renglón de activos en la base monetaria) es una excelente fuente de ingresos y financiamiento al Gobierno. Sin embargo, queda claro que a raíz de la autonomía del banco central mexicano, se le ha prohibido financiar las operaciones del Gobierno federal. La razón estriba en que en años anteriores, el financiamiento de los gastos públicos eran motivos de inflación, en caso de que recibiera préstamos del Banxico. Se dice que la razón es el circulante, con los créditos del instituto central, incrementaba en forma importante en la economía.

Me queda claro que en las épocas en que los precios del petróleo eran altos, dichos recursos pudieron ser utilizados en forma de reserva monetaria para financiar el gasto gubernamental. Y en estos momentos, con la enorme la cifra de remesas y de inversión extranjera, es claro que hay recursos para financiar a la economía en forma no inflacionaria. La posibilidad de financiar al Gobierno está siendo desaprovechada.
enriquevera2004@yahoo.com.mx