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¿Populismo será frenado en Francia?

  • Alejo Martínez

  • Alejo Martínez Vendrell

Francia, un país reconocido como promotor de los avances políticos que ha experimentado la humanidad en los últimos siglos; cuna de la trascendental Revolución de 1789 que trajo consigo enormes impactos en la modernización de las instituciones políticas, paradójicamente se encuentra ahora en cercano riesgo de caer en un grave retroceso por el fuerte embate de las corrientes populistas que están disfrutando de considerable auge en múltiples países avanzados del mundo.

La presidenta del partido de extrema derecha denominado Frente Nacional, Marine Le Pen, desde hace meses ha sido ubicada por las encuestas como quien encabeza las expectativas de voto para el próximo jueves 23 de abril. Su movimiento tiene grandes coincidencias con los postulados políticos de Donald Trump, de cuyo triunfo se congratuló con notorio entusiasmo y fue de las primeras en felicitarlo. Su plataforma electoral que emociona a muchos franceses incluye también firme repudio contra los inmigrantes, sesgos de discriminación racial, tendencias al aislacionismo e incluso promueve el rompimiento con la Unión Europea.

La esperanza para contrarrestar esa amenazante posibilidad de retroceso político estaba cifrada en una alternativa que, si bien estaba distante de ser óptima, representaba al menos una razonable opción gubernamental. Se trataba de François Fillon, quien fungiera como primer ministro del presidente Nicolas Sarkozy y que mostrara muy buenas posibilidades de ganar la segunda vuelta electoral el próximo 7 de mayo. Sin embargo, sobrevino un evento que ha significado un muy fuerte golpe contra la popularidad de Fillon: el diario satírico, de sistemática y burlona oposición “Le Canard Enchaîné”, destapó lo que se ha dado en llamar el Pénélopegate.

El candidato del partido de centro-derecha Los Republicanos (LR), cuyo origen se remonta a Charles De Gaulle, se encuentra bajo sospecha de haber otorgado en la Asamblea Nacional y en el Senado empleos de “aviadora” o “semiaviadora” a su esposa Penélope K. Clarke. En reciente conferencia de prensa, aseguró que ella trabajaba y le aportó mucho, pero decidió disculparse, porque aunque era una contratación legal la de un familiar, éticamente no lo aceptaba ya el pueblo francés. La caída en sus expectativas de voto parece haberse detenido, pero en este contexto ha emergido con sorprendente fuerza una nueva candidatura que parece desplazarlo: la del joven de 39 años Emmanuel Macron.

Macron ocupó el importante Ministerio de Economía en el régimen del actual presidente del Partido Socialista (PS) François Hollande. Macron tuvo oportunidad de buscar la postulación por el tradicional PS pero decidió declinarla y formar su propio partido, al que evitó designarlo con ese cada vez más desprestigiado apelativo de partido y le bautizó simplemente como “En Marcha!”

No obstante que Marine Le Pen continúa hoy a la cabeza de las encuestas para la primera vuelta electoral, éstas favorecen ya a Macron para cuando ambos pudieran enfrentarse en la segunda vuelta. Con gran optimismo Pascal Beltrán del Río considera en estupendo análisis sintético que la desembocadura electoral de la Francia revolucionaria “podría significar el principio del fin de los movimientos populistas”. Ojalá pudiera ser así, pero ni aun con graves decepciones como la de Trump los pueblos aprendemos tan rápido.

Putin se ha inmiscuido en las elecciones francesas tratando de perjudicar a Macron.
amartinezv@derecho.unam.mx   @AlejoMVendrell