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¿Por qué no..?

  • Leer la clave del poder: Andrea Balanzario Gutiérrez

No sé por qué, pero nunca había pensado en las internas e internos de centros penitenciarios como lectores; en realidad, tienen tanto derecho de leer como quienes gozamos de libertad. En Brasil hay 514,582 personas castigadas por diversos delitos. Esta cantidad pone en riesgo la administración de los centros penitenciarios porque es una sobrepoblación extraordinaria, es decir, la capacidad instalada es de 114 mil presos. Como tantas instituciones de readaptación social, las cárceles de todo el mundo son universidades del delito porque, en parte, las presas y los presos tienen demasiado tiempo libre.

Arcelino Vieira Damasceno, director del Departamento Penitenciario Nacional en Brasil, imagino e instrumentó una curiosa iniciativa: la persona que lea un máximo de doce libros por año, tendrá una reducción de su condena de 48 días, o sea, cuatro días por libro leído. No parece mucho, pero casi un mes y medio por año, si la sentencia es de diez, tiene un beneficio de casi año y meses. Además, tendrán los beneficios adquiridos por la lectura.

Pensé en esta posibilidad porque, ahora que estoy planeando la donación de una buena cantidad de libros, conocí (no por azar, sino por feliz coincidencia) a una mamá y su hija. Ellas buscan libros adecuados para jóvenes infractores en Toluca. Sólo un detalle: son violadores y delincuentes violentos… me advirtieron desde el principio. “Déjame pensarlo”, pero en estos días decidí que ellos también deberían tener el beneficio de la fuga que da la lectura, de los mundos que conocerán a través de estos instrumentos; ojalá puedan encontrar alguna motivación para cambiar sus destinos a través de la lectura. Y tú ¿qué piensas? ¿Crees que tienen derecho a ser receptores de donaciones? Es un tema difícil, pero creo que sí, deberían tener la oportunidad de imaginar un futuro diferente, pero todas las opiniones son respetables. Hoy te recomendamos ocho excelentes opciones de lectura: