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¿Por qué no lo han capturado?

  • Alejandro Díaz

  • Alejandro Díaz

Mucho se comenta que Javier Duarte de Ochoa está oculto para evadir a la justicia y evitar responder por cantidades dispuestas ilegalmente. No se trata de pequeños montos o delitos menores. El desfalco hasta ahora sobrepasa los 16 mil millones de pesos, de los cuales se han dado a conocer sólo la pequeña parte recuperada (421 mdp).

Según declaró la PGR, la mayor parte de los desvíos se usaron para adquirir propiedades en diversos lugares de México y del extranjero.

Antes de que la investigación concluya se sabe ya tanto la forma que usó para disponer de cantidades millonarias como los adeudos que dejó a proveedores, municipios y burócratas. A pesar de atrasar pagos por meses (y en al menos un caso, por años), nadie levantó la voz ni manifestó nada hasta que el Gobierno federal ordenó la investigación. El evitar la ira de los funcionarios estatales porque se les reclamaba permitió el saqueo.

Durante años hemos sabido del enriquecimiento de presidentes, gobernadores y alcaldes, pero ninguno de los primeros y pocos de los otros dos grupos ha sido sometido a juicio. Como si existiera un acuerdo implícito de protegerse unos a otros, incluso a parientes. Muchos son los señalados, pero pocos los acusados formalmente.

Durante las últimas décadas abundaron los casos de gobernadores abusivos. La lista de los que se dice se aprovecharon del poder es larga (Moreira en Coahuila, Yarrington y Cantú en Tamaulipas, Granier en Tabasco, los Herrera en Veracruz y en Durango, Montiel en el Edomex, el otro Duarte en Chihuahua, Medina en Nuevo León, Borge y Villanueva en Quintana Roo, etc.), pero muy pocos están tras las rejas: sólo Granier y Villanueva, éste último sentenciado en EUA por permitir el tráfico de  drogas. A los demás no se les ha investigado públicamente.

Para que la lista no fuera sólo de gobernadores provenientes del PRI, se incluyó a uno que llegó por el PAN (Padrés, de Sonora). Pero con la diferencia que no sólo tardó largo tiempo en iniciar esa instrucción, sino que este acusado se presentó voluntariamente a declarar. Será un juez quien determine si es o no responsable penalmente. Llaman la atención los muchos otros gobernadores que no han sido detenidos, o al menos indiciados. Pareciera que sin orden del Gobierno federal, nadie mueve un dedo para investigar a un gobernador o un exgobernador.

En el caso de Javier Duarte también llama la atención que antes de emitir la orden de detención, desapareció al pedir licencia «para aclarar denuncias». ¿Acaso alguna autoridad federal le permitió que huyera? Si no es capturado con vida y declara, el presidente y su partido quedan en entredicho.

Duarte puede que nunca sea encontrado con vida. Si como parece, es el chivo expiatorio de un partido que ya no quiere ser señalado como  cueva de corruptos, se debe evitar que haya quien prefiera que no llegue a declarar. Mientras no declare, se confirma el rumor de que el partido del  Presidente sigue siendo esa cueva.
daaiadpd@hotmail.com