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Por un futuro promisorio / Blanca Alcalá

  • Blanca Alcalá

Los lamentables acontecimientos de París, los recientes atentados en Mali, la guerra civil en Siria, la crisis humanitaria de más de seis millones de refugiados en el mundo, las situaciones de ingobernabilidad en muchos países del continente africano y el hambre y la pobreza extrema a nivel mundial, nos comprometen a todos a conformar un mundo mejor y más habitable.

Más de 100 años costó al mundo reducir la pobreza extrema de un 80 por ciento a un 9 por ciento a nivel mundial. En tanto el desarrollo económico no signifique oportunidades para todos y la modernidad no constituya un riesgo para el planeta, la humanidad continuará enfrentando problemas de toda índole.

Por ello, es de celebrarse la conferencia de la Organización de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. En ella se espera un nuevo acuerdo internacional que involucre a cientos de países en una política global para evitar que el clima terrestre supere los dos grados centígrados. Existen muchas expectativas al respecto y, también, opositores, quienes creen que el uso de energías limpias incrementará los costos de producción y, por lo mismo, la pobreza.

Asimismo, a lo largo de este año la comunidad de naciones han venido discutiendo los Objetivos del Desarrollo Sostenible. La propuesta es trazar 17 nuevos propósitos globales y establecer las bases para que los países tengan, una vez más, responsabilidades comunes para brindar una vida digna a todas las personas hacia el año de 2030, bajo una perspectiva que reconozca las diferencias y las asimetrías entre las naciones.

La otra gran propuesta que se promueve para mejorar la calidad de vida de la humanidad en su conjunto, es la iniciativa de ONU-HÁBITAT, es decir, la reorganización delos asentamientos humanos sobre nuevas bases, a partir de iniciativas para mejorar la calidad de vida de las personas en situación de pobreza que residen en las zonas urbanas (1 de cada 4 en América Latina), además de proponer la transformación de las ciudades para hacerlas más seguras, saludables y verdes, de modo que ofrezcan mejores oportunidades de desarrollo y donde todos puedan vivir con dignidad.

La Conferencia HÁbitat III se llevará a cabo en octubre de 2016 en la ciudad de Quito, no obstante en México se llevó a cabo una reunión de expertos parlamentarios en el tema, con el propósito de analizar propuestas de orden legal aplicables en México, acordes con las políticas que promueve el organismo de las Naciones Unidas.

Actualmente, las ciudades ocupan el 2 por ciento del territorio total del mundo, pero producen el 70 por ciento del PIB mundial; consumen el 60 por ciento de la energía global; emiten el 70 por ciento de gases de efecto invernadero y el 70 por ciento de los residuos globales. Más del 50 por ciento de la población vive en ciudades y se espera que para el 2050, esta cifra llegue al 70 por ciento.

En nuestro país, más del 50 por ciento de la población no cuenta con una oferta de suelo formal para vivienda, lo cual ocasiona aproximadamente 200 mil asentamientos irregulares anualmente. Además, cada año se registran 24 mil muertes por accidentes viales, que podrían ser prevenidos con mejores estrategias de movilidad.

Los temas legislativos relacionados con la sostenibilidad de las ciudades en el mundo, está vinculada con una adecuada gestión del uso del suelo y su apropiada administración; el acceso al agua en condiciones de equidad; al desarrollo urbano planificado y el mejoramiento ambiental de los espacios públicos; programas de seguridad y protección ciudadana y el uso honorable de los recursos públicos, entre otros temas.

Sin duda, el tema de las ciudades que pertenecen a jurisdicciones distintas, cobra una gran relevancia en nuestro país. La regulación de zonas metropolitanas constituye uno de los más grandes retos para los legisladores mexicanos, pero es también una condición de viabilidad de espacios urbanos que constituyen una misma ciudad, pero que son administradas por gobiernos diferentes con políticas públicas distintas.

Hábitat-ONU constituye una aportación sensible al mejoramiento de las condiciones de vida de la humanidad. Representa la oportunidad de replantear la organización del espacio urbano bajo la perspectiva de la sostenibilidad y esta iniciativa no puede verse al margen de las que promueven los Objetivos del Desarrollo Sustentable y el consenso mundial sobre el cambio climático. Todo en favor de un futuro promisorio.

* Senadora de la República por el Estado de Puebla