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Por un sindicato de futbolistas: entre miedos y oportunidades | ESTO y algo más | Pedro Peñaloza

  • Pedro Peñaloza

La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal,
sino por las que se sientan a ver lo que pasa.

Albert Einstein

¿Por qué en México no se puede crear un sindicato autónomo que defienda los derechos laborales de los futbolistas? ¿Por qué los jugadores, principalmente los ya consolidados en la liga, no se unen y organizan en un gremio que defienda sus derechos y los de sus compañeros? Sería descabellado, casi una locura, pensar que los dueños de los equipos en el futbol chileno o argentino quisieran imponer un Pacto de “Caballeros” al estilo mexicano, seguramente en ese mismo momento los jugadores pararían sus respectivas ligas hasta detener esa aberración, en nuestro país entrenadores y jugadores lo aceptan sin protesta, por oportunismo o por miedo.

Por otro lado, los más optimistas (o los más ilusos), piensan que la Comisión del Jugador es suficiente para defender los derechos laborales de los futbolistas y que no se necesita un sindicato, sin embargo, la “famosa” Comisión a lo largo de su historia ha actuado más como una institución que se pliega a los designios de la FMF y que en vez de actuar como un organismo antagónico a los intereses económicos de los clubes, funciona, más bien, como una ventanilla de conciliación, ¿Qué fuerza podrá tener la Comisión ante los dueños? ¿Acaso en la toma de decisiones, como el calendario deportivo, giras de la selección, negociaciones salariales, toman en cuenta a la Comisión?

No hay un caso semejante al mexicano, la indefensión de los futbolistas es total. Por ejemplo: cuando un jugador de primera división es mandado a entrenar con los juveniles o es bajado de categoría por la directiva, como sucedió con Ángel Reyna en Chivas, no tiene ninguna posibilidad de protestar dicho castigo ni hay institución que lo proteja; o cuando las plantillas sufren de adeudos salariales por parte del Club, como sucedió con Jaguares de Chiapas y en varios conjuntos del Ascenso Mx y, no tienen margen de maniobra; asimismo,los jugadores se ven obligados a aceptar un porcentaje mínimo por su traspaso a otro equipo mientras que el Club de procedencia goza de casi la totalidad de la ganancia sin que el futbolista puede hacer nada; también, un punto esencial para cualquier trabajador es el fondo de ahorro para el retiro y la seguridad social, para los futbolistas estos derechos son inexistentes, ya que en el momento que estos deportistas de alto rendimiento sufren lesiones que les impiden volver a las canchas son desechados por sus equipos, ¿qué hizo la Comisión del Jugador y sus compañeros del América cuando Carlos Sánchez quedó en el desamparo? Absolutamente nada. Actualmente, el jugador sigue peleando por sus derechos y lo único que ha recibido de sus compañeros y directiva es indiferencia.

Ahora bien, el panorama del futbolista mexicano hasta el momento parece obscuro en cuestiones de derechos laborales, es escaza la organización y  la consciencia nula, sin embargo,  parece que hay un jugador que estaría dispuesto a liderar un sindicato de futbolistas, estamos hablando delveterano Rafael Márquez. El mundialista y hoy defensa del Atlas, con su jerarquía como jugador y liderazgo entre sus compañeros de profesión, es el candidato perfecto para crear un organismo gremial autónomo y no una simple comisión que dependa de la FMF como actualmente sucede. Márquez y varios jugadores consolidados en la liga pueden formar un movimiento que en verdad profesionalice al futbol en nuestro país y acabe con las injusticias que se cometen a diario. ¿Se atreverá el michoacano a dar un paso histórico?

Algo más. Las lecciones que dejó el SuperBowl no son nuevas, pero exhiben el terrible atraso tecnológico y organizativo que vive el futbol soccer.

pedropenaloza@yahoo.com / Twitter: @pedro_penaloz

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