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Por una educación con eficiencia terminal | Punto de referencia | Daniel Aceves Villagrán

  • Daniel Aceves Villagrán

Conforme pasan los años los países enfrentan problemáticas cada vez más complejas, por la cantidad de factores y nuevos escenarios que consigo traen un mundo globalizado y altamente competido. En América Latina encontramos que uno de los principales temas que acaparan las agendas de los gobiernos es el de la educación, pilar en el desarrollo humano que dota y transmite a las personas conocimiento, habilidades, herramientas y competencias que entre otros efectos contribuyen a superar la pobreza, o no caer en ella. A nivel región se observan síntomas comunes que parten de las limitaciones que existen para brindar condiciones básicas que aseguren la igualdad en los procesos educativos, por el reducido tiempo de aprendizaje que tienen los alumnos, se requiere fortalecer la formación de los docentes, de planes de estudio y estructuras pedagógicas, toda vez que la desigualdad económica genera un fenómeno altamente nocivo para cualquier nación, como la deserción escolar, que en nuestro país muestra un escenario en donde de cada 100 niños que entran a primaria 45 de ellos no logran concluir la secundaria de manera oportuna, de acuerdo a datos del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE). A pesar de que en el rubro de cobertura encontramos que México cuenta con una matrícula escolar solamente superada por Estados Unidos y Brasil, evidencia que los esfuerzos emprendidos han tenido resultados positivos y se encuentran en la dirección correcta, seguimos ante el reto de mejorar también la calidad en la enseñanza y en asegurar la permanencia del alumnado a través del sistema educativo nacional, que busca disminuir las tasas de deserción que en primaria representan un 0.8 por ciento aumentando para la educación secundaria al 5.1 por ciento y alcanzando su punto máximo en la media superior con un 14.3 por ciento. No hay que olvidar cada pupitre vacío propicia mayores niveles de pobreza y desigualdad, situaciones que abonan al incremento de los índices de crimen y violencia, panorama que va en contra del desarrollo de una nación. Con el fin de contrarrestar esas tendencias resulta de vital importancia la articulación e implementación de estrategias que involucren a la sociedad en coordinación con los distintos niveles de Gobierno, con la finalidad de identificar y eliminar las causas, así como ayudar a saltar los obstáculos que mantienen a las niñas y niños sin ir a la escuela, hay que resaltar que uno de los pilares de la sociedad se cimienta en la construcción de una cultura alrededor de la enseñanza y el aprendizaje, con sentido humanístico y que inicie desde el hogar para que las bases educativas se adquieran y desarrollen desde los primeros años de vida, etapa ampliamente identificada como la de los efectos más duraderos sobre la salud y la construcción del potencial humano, y en la cual se determina en buena medida gran parte del éxito posterior de las personas, enseñando a aprender y no simplemente inculcando conocimiento mediante un modelo flexible de educación, que tenga planes de estudios atractivos y conectados con los intereses de los alumnos, estableciendo una relación entre lo aprendido y las experiencias que tienen día con día, fomentando la participación de los estudiantes, el trabajo en equipo, la utilización de tecnología y una formación que incluya de forma relevante y equilibrada aspectos artísticos y deportivos, que fomenten socialización, a fin de garantizar su éxito y que este se vea reflejado entre otros aspectos en términos de mayores oportunidades para las personas, de poder acceder o emprender actividades económicas mejor remuneradas, recordando que la educación no debe ser vista como un mero gasto sino como una inversión para que las naciones se desarrollen a nivel industrial, tecnológico y social, siendo así camino para sociedades más prósperas, equitativas y saludables.

danielacevesv@yahoo.com.mx

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