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Por una mayor integración y prosperidad conjunta / Raúl Aarón Pozos Lanz

  • Raúl Aarón Pozos

Esta semana, en el Senado de la República aprobamos la ratificación del Convenio Bilateral entre México y Estados Unidos. Este convenio moderniza el convenio que se había celebrado en 1960 y que desde esa fecha regulaba las relaciones aéreas entre ambos países. Durante 2013 y 2014 se llevaron a cabo negociaciones en las que se tomó en cuenta la situación de la industria aérea y lo que era necesario para hacerla crecer. Como resultado se llegó a un acuerdo que tiene como propósito modernizar la industria aérea, generando así crecimiento en la forma de realizar los intercambios económicos, sociales, culturales y turísticos que existen entre las dos naciones. Los beneficios son muchos: ampliar las rutas comerciales en transporte de carga, en transporte de pasajeros, ampliar las oportunidades comerciales, generar más opciones para el turismo, tanto el nacional como el regional, generar oportunidades y ensanchar los canales de intercambio en el transporte multimodal de superficie o transporte de carga, en fin, todo ello se traduce en más competencia y mejores condiciones para todos, pero también en un acercamiento y en la profundización de la relación bilateral.

El Acuerdo busca, por supuesto, incrementar los intercambios y ampliar la capacidad de transporte entre los dos países, pero lo hace cuidando que los términos del intercambio sean de beneficio mutuo para las dos naciones. No es una política de cielos abiertos, tampoco se van a generar en ningún momento condiciones de inseguridad laboral para quienes colaboran todos los días en la industria aérea nacional. No habrá oportunidad para el cabotaje ni en transporte de pasajeros, ni en el transporte de carga aéreo.

En la discusión del Acuerdo que se llevó a cabo con diversas organizaciones y actores que tienen que ver con la industria aérea y que duró meses, se escuchó con atención a toda la industria, a las líneas aéreas, a los pilotos y controladores aéreos, a los representantes de carga y a todo aquel a quien pudiera concernirle. Esta apertura y sensibilidad se da porque nuestra convicción es siempre escuchar y trabajar con los ciudadanos para poder generar los beneficios más grandes.

Estamos convencidos de que queremos que haya más competencia, porque estamos convencidos que la competencia impulsará una mayor competitividad en nuestra industria tanto aérea como de carga, y que esa competitividad se traducirá en una mejor productividad y en mejores precios y servicios para los mexicanos.

El mercado mexicano y el estadounidense tendrán más y mejores opciones, mejores servicios, una mayor frecuencia de vuelos y por supuesto mejores tarifas aéreas para las usuarias y los usuarios de estos servicios. Es por esto que la revisión, discusión y ratificación del Acuerdo era inaplazable. Es indispensable crear mayores oportunidades para más y mejores intercambios, pero además habría que hacerlo en un esquema jurídico que brinde a todos los actores del mercado, certeza de que sus intercambios lo hacen en el marco de la ley.

A mayor intercambio potenciaremos el crecimiento del mercado no solo aeronáutico sino en otros renglones económicos del país, esto es, se propiciará un comercio que descanse mucho más en el uso del transporte aéreo. Este crecimiento fomentará la inversión en diferentes sectores como el de transporte de carga o el turístico y lo que es aún más importante es que se generarán empleos para muchos mexicanos.

Esa es la esencia de todas las reformas que ha impulsado el Presidente Peña Nieto, que haya más productividad, más competitividad, más empleo, para que haya más tranquilidad, más oportunidades para que la gente cuente con los medios para tener una vida digna, crecer y cumplir sus sueños.