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Porque Ayotzinapa / Jorge Schiaffino Isunza

  • Jorge Schiaffino

Es necesario reconocer que, en tiempos recientes, es muy difícil que un Jefe de Estado, sin pensar en su popularidad o la necesidad de atender personalmente a personas víctimas de un suceso como el de Ayotzinapa, lo enfrente con la mejor voluntad. Considerando que los hechos por sí mismos, bajo ninguna circunstancia lo pueden ubicar como parte del problema.

Impensable que los actores políticos que le demandan la solución, ignoren que sin rehuir a su responsabilidad, ha actuado con la humanidad, civilismo y la entereza que exige la propia situación, tan grave en la desaparición de estudiantes de una normal rural en uno de los 31 Estados de la federación.

Las víctimas siguen siendo los estudiantes, sus familias; el engaño los líderes que han puesto por delante la buena fe de jóvenes, para utilizarlos en movimientos poco claros. Que desafortunadamente, han lucrado con el sentido social de la educación rural, para tergiversar el papel de la docencia, en falsos movimientos pseudo revolucionarios.

La educación rural no ha evolucionado como es debido, porque los grupos guerrilleros no han permitido que los jóvenes dejen a un lado el adoctrinamiento estéril y la prebenda que significa luchar por luchar en contra del Estado.

México es mucho gracias a la educación rural, a los maestros que han contribuido al avance social mediante la educación y que los medios del Estado sean útiles para el progreso comunitario, la integración de las rancherías, los pueblos y las áreas aparatadas de las zonas urbanas en todo el territorio nacional.

Los jóvenes desparecidos no merecían ser tratados como vándalos, ni delincuentes. Tampoco merecían ser enviados a actos políticos, ni merecían ser adoctrinados en detrimento de su estatus como estudiantes.

No merecen ser utilizados por los partidos o por los políticos y aún menos, servir como bandera para intentar señalar al Presidente de la República, como el responsable de un acto reprochable y que nadie en su sano juicio puede compartir.

El Gobierno debe atender como la ha hecho, a las familias víctimas de esta atrocidad de la izquierda que hoy financia  a los inconformes, esa izquierda que ya olvidó que la revolución no es luchar contra el Gobierno sino transformar, conducir, generar valores y no engendrar violencia cerrazón y oportunismo.

El Presidente hace bien es escuchar, en recibir, en atender.

Los actores en entorno de los estudiantes y de los familiares, están lucrando sin escrúpulos y tratando de culpar al Presidente.

En ese camino nunca habrá respuesta a sus demandas y al deseo de todos los mexicanos de honrar a los desaparecidos con la verdad y no con el chantaje.

Si estas actitudes persisten de la seudo izquierda y sus caudillos, ponen en serio riesgo el futuro de las Normales Rurales, que han sido coptadas por ellos mismos para crear conflictos al Estado, lejos de contribuir a que exista una verdadera formación académica.

Al tiempo.
* Exlegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx