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Postbrexit

  • Ramiro Pineda

Ramiro Pineda

Dicen las abuelas (y dicen bien), que tengamos cuidado con lo que deseamos, porque se puede cumplir. Más o menos algo así le ocurrió a los ciudadanos británicos tras el referéndum dado a conocer en todo el mundo como Brexit, en el que debían optar por si deseaban o no abandonar la Unión Europea, mismo que tuvo un voto mayoritario a favor, sin que ello fuera aplastante. Hoy, sin que se haya dado un solo paso formal para que la Gran Bretaña abandone la Unión Europea, los británicos ya comienzan a pagar las consecuencias de un referéndum que dio la impresión de que tomaban a juego y que hoy golpea económicamente a todo el mundo, además de ya significar una convulsión social que despierta al monstruo dormido del racismo en aquella isla que no se siente aislada del mundo, pero sí siente al mundo aislado de ellos.

La Libra Esterlina, moneda del Reino Unido, se  está devaluando a niveles desconocidos para generaciones de británicos, ello al tiempo que las  empresas de ese país ven caer su cotización en los mercados internacionales de valores. Por otra parte, se da una fuga de capitales sin precedentes ya se teme que tan solo Londres pueda perder más de 100 mil empleos, pues se espera que varias empresas establecidas en la capital inglesa, se muden a otras ciudades de la Unión Europea ante la salida británica del bloque.

Hoy, el Reino Unido es ya una especie de “apestado” en las reuniones de la Unión Europea, misma que le presiona para que defina las condiciones de su salida, a fin de minimizar la incertidumbre que les afecta a ellos y a los mercados globales en general. Cabe recordar que el referéndum de Brexit tuvo su origen en la masiva llegada de migrantes de Oriente Medio y las decisiones tomadas en Bélgica y Alemania al respecto, lo que tuvo gran impacto entre la sociedad británica. El resultado del referéndum mostró más la nostalgia de una nación  que  envejece, misma que en amplia medida no vivirá para ver las consecuencias de sus decisiones, mismas que dejan a generaciones más jóvenes que lamentarán un voto que  no emitieron. Está claro que  en todo esto influye también la incapacidad que la socialdemocracia europea ha tenido para dar respuesta a problemas como crisis económica, problemas migratorios, terrorismo y corrupción.

Todavía hay mucho que ver sobre consecuencias de Brexit, ya que si no se llega a ver la desintegración de la Unión Europea, bien se puede gestar la del Reino Unido, donde Gales y Escocia se manifiestan en contra de salir de la Unión Europea, al tiempo que Escocia vuelve  a replantearse la intención de abandonar la Gran Bretaña, ante decisiones tan viscerales tomadas como el  bloque de naciones que representan. Algo que queda claro en todo esto, es la necesidad apremiante de replantear la globalización, a fin de que ofrezca soluciones y oportunidades para toda la  población y no funcione solo como un modelo que socializa pérdidas y privatiza ganancias.