imagotipo

Postergar

  • Palabra: Terry Guindi

El tiempo siempre es relativo, cuando decimos poco o mucho, nos quedamos con una sensación de comparación, diferente a lo necesario, a lo suficiente.

Cuando lo dicho es la palabra hoy, la situación es equivalente, ocurrirá por la mañana, al medio día, por la noche, así otra vez, la permisibilidad, la tolerancia y el miedo pueden limitar nuestras decisiones obligándonos a permanecer en el refugio de la inmovilidad.

Preguntarnos cuándo es hoy para nosotros es ser honestos, es enderezar la rama, dirigirnos al camino correcto. ¡Hoy!, suena tan lejano como mañana o el lunes, o el mes que viene o el año próximo. Hoy es ahora, esa es la única versión aceptable.

Somos proclives a postergar lo relevante, lo que importa, lo que por su naturaleza nos mueve la vida, el destino, lo que es un punto de inflexión para el resto de nuestra existencia. Lo trivial, lo irrelevante, lo que nos preocupa poco y ocupa menos le permitimos que ocurra sin ningún inconveniente debido a que nos altera poco en la posición inestable en el cual nos encontramos. Dejar de lado las decisiones importantes refleja exactamente la dimensión de nuestro miedo a ser, a estar y, sobre todo, a asumir la responsabilidad de estar aquí, de pertenecernos a nosotros mismos, a nuestro tiempo, a nuestro entorno y a nuestra historia, al compromiso insoslayable al que estamos obligados.

Son muchas las ocasiones que habrás escuchado las excusas del cuadro de confort, las que se dan a conocer con frases como: “mañana empiezo la dieta, el ejercicio, el trabajo interior”; también habrás oído la crítica a esta actitud que se refiere a esta gente como: “el hombre del mañana”; persistir en esta posición tiene como primer resultado el alejarnos de poner en acción la magia de la Ley de Atracción, la que tiene sus constantes y sus causas, es casi imposible que recibamos del universo lo que pedimos
erróneamente.

Cambiar de hábitos, dirigir y enfocar nuestros pensamientos permite ubicar y precisar nuestros objetivos en el primer plano, esos que somos tan poco aptos para analizar. Se requiere la constancia, el esfuerzo, sin ellos la tarea se dificulta y muchas veces se impide.

La pereza mental, la que se presenta constantemente cuando nuestra peculiar vivencia nos empuja a tomar decisiones es una espléndida cómplice del inmovilismo es una parte sustancial del saboteador que todos llevamos dentro, ese que se presenta como amigo siendo nuestro principal enemigo.

Somos arquitectos de nuestro destino, construimos, retrasamos la obra, destruimos; atreverse a tomar las riendas es el inicio para darle sentido a lo que está por venir, lo positivo de ello sólo depende de nosotros, de lo que hagamos, de la voluntad que pongamos.

Respondernos en conciencia y verdad a la pregunta de cuándo es hoy para empezar es una decisión ineludible e impostergable; tomarla, si aún has dejado de hacerlo, te permitirá que tengas un mágico día y muchos más; si estás en esta ruta, si para ti “hoy es ahorita” como decimos los mexicanos, esa es la palabra mágica, la que se hace valer.

Te invito a visitar mi www.terryguindi.com

twitter@terryguindi