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Predomina grotesco dictamen sobre los 43 de Ayotzinapa (I) / Alejo Martínez Vendrell

  • Alejo Martínez

Es reconocido por los estudiosos de los fenómenos políticos que el peso y la eficiencia del poder político reposan en gran medida sobre la credibilidad social de que los gobernantes dispongan. El asunto de la incineración en el basurero de Cocula de los 43 normalistas de Ayotzinapa constituye una impactante prueba del enorme deterioro que padece el poder y la credibilidad del régimen en funciones. Solo esa grave carencia de credibilidad puede explicar que un grotesco y falaz dictamen se haya convertido para muchos en prueba irrefutable de que nunca existió tal cremación.

El perito peruano José Torero, profesor de la Universidad de Queensland, Australia, estuvo en Cocula apenas menos de media hora, diez meses después de la incineración y no se tomó la molestia de obtener y analizar muestra alguna para realizar un peritaje que basara en sólidas investigaciones científicas sus conclusiones. Fue así como dictaminó algo que está resultando insostenible: “la hipótesis de que a los normalistas los quemaron en el basurero no es posible. No hay ninguna evidencia de que allí se pudiera incinerar inclusive un solo cuerpo”.

A partir de las confesiones de los inculpados por el atroz crimen, buzos de la PGR se lanzaron a buscar en el fondo del río San Juan las bolsas que señalaban haber arrojado y que contenían los restos demolidos y las cenizas de los cuerpos incinerados en Cocula. En los restos contenidos por bolsas como las descritas por los sicarios, se pudo descubrir en la Universidad de Innsbruck, ADN de Alexander Mora Venancio y después (Sept.16/2015) de Jhosivani Guerrero de la Cruz.

Independientemente de esta fáctica y contundente refutación del sobrevalorado dictamen de Torero, nos encontramos que de forma a priori y con el afán de hacer prevalecer una verdad ideológica, se privilegió este rudimentario peritaje efectuado “a ojo de buen cubero” por encima de otros que están fundamentados con solidez. Al margen de las fallas de que puedan adolecer, se trata de análisis que contienen ostensibles investigaciones apoyadas en bases científicas.

La PGR decidió, con cierto atraso (Oct.17/2014), atraer la investigación y para elaborar dictámenes técnicos con los mejores elementos posibles recurrió al apoyo de científicos de la UNAM y del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP). Recogieron 487 muestras de piedras, plantas, larvas en tejidos, huesos y dientes humanos, restos de gasolina y diésel. Se tomaron fotografías del terreno donde los sicarios ejecutores confesaron haber quemado los cuerpos, en las cuales se aprecian tanto las huellas de la quemazón como la falta de vegetación.

Aprovechemos aquí material extraído de seis muy recomendables artículos que escribió Luis González de Alba el pasado mes de septiembre: sobre las citadas muestras recayeron “487 dictámenes de Biología, Geología y Entomología de la UNAM y del especialista en procesos térmicos y cinética (estudio de la velocidad a la que se producen ciertos procesos; por ejemplo, las reacciones químicas o enzimáticas) del IMP, Enelio Torres-García, que sustentan la versión de la incineración en el basurero de Cocula”. Según el resultado de los análisis, se concluyó que hubo un fuego que alcanzó temperaturas de hasta mil 600°C, capaz de consumir cuerpos humanos, lo cual también provocó el estallido de piedras y cambios de composición química.

El Dr. John DeHaan, experto en fuegos en escenas de crimen del Departamento de Justicia de California, quien conoce a la persona y el trabajo de Torero, en un mensaje electrónico enviado a Esteban Illades sostiene: “No conozco ningún estudio relevante que haya realizado José Torero… Como he publicado -basándome en mis estudios de cremación de cuerpos en el curso de investigación forense de muerte por fuego- puedo obtener casi en su totalidad las condiciones de un crematorio comercial en condiciones improvisadas, tales como basureros, barriles o vehículos, y conseguir que un cuerpo quede como hueso calcinado en tres o cuatro horas”. (Contra 16 horas de cremación en Cocula). Continuará el próximo lunes.

amartinezv@derecho.unam.mx

@AlejoMVendrell

Brutal desprestigio y falta de credibilidad gubernamentales propician que prevalezca falaz y rupestre peritaje  de J. Torero.