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Predomina grotesco dictamen sobre los 43 de Ayotzinapa (II) / Alejo Martínez

  • Alejo Martínez

Continuando con la descripción que se hizo aquí el lunes pasado sobre los peritajes científicos que en muchos círculos de opinión fueron desconocidos y descartados para favorecer al peritaje con tintes ideológicos de José Torero, citemos otra carta que el doctor John DeHaan enviara al escrupuloso estudioso Esteban Illades comentando el dictamen del profesor Torero:

“El cuerpo de un adulto con ropa tiene suficiente grasa subcutánea para tolerar un fuego de 60 Kw (el tamaño de un fuego en un basurero de oficina), donde la ropa actúa como la mecha y los tejidos son el combustible. Como he demostrado y publicado, ese tipo de fuego puede reducir a un cuerpo a pequeños fragmentos y tejido calcinado en 4-5 horas (6-7 en ausencia de cualquier fuente externa de combustible). 43 cuerpos quemándose al mismo tiempo generarían un fuego sustancial, pero es un error común pensar que un fuego muy grande (un crematorio) es necesario para destruir un cuerpo”. Para terminar concluyendo con benevolente indulgencia: “No creo que el profesor Torero cayera en ese error”.

Pero el dictamen de Torero no solo contradice los elementos que se exponen en el libro fundamental sobre incineraciones que va en su 7ª edición, escrito por DeHaan y David J. Icove, Kirk’s Fire Invetigation, sino también a otros expertos mundiales que han avalado el dictamen de la PGR, formulado por múltiples peritos de las más variadas especialidades. Entre esos reconocidos expertos que avalan la cremación de los cuerpos en circunstancias como las de Cocula están: Elayne Juniper Pope, Guillermo Rein y prestigiosas instituciones como el Imperial College en Londres, la Oficina Forense de Norfolk, Estados Unidos e indirectamente el Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Innsbruck.

Sin embargo, para demasiados, prevalece la verdad ideológica, la que coincide con las inclinaciones personales y cuestiona de raíz al vigente régimen de gobierno. Sin desconocer que tal falta de credibilidad se la han venido ganando a pulso no solo los distintos gobiernos sino también los partidos y la clase política en su conjunto, sería importante que nuestra opinión pública pudiera al menos distinguir cuándo un rupestre peritaje no debiera preponderar sobre uno sólidamente formulado.

Pero no solo se contradicen los fundados dictámenes de más de cien expertos nacionales y extranjeros, se va también en contra de partes fundamentales de 386 declaraciones ministeriales y 39 confesiones; se va en contra de registros encontrados en 95 celulares investigados, entre los cuales se encuentran mensajes como los dirigidos durante el 26 y 27 de septiembre, tiempo de los execrables asesinatos, por Gildardo López Astudillo (a) “El Cabo Gil” (cuyo padre fuera asesinado por la banda de “Los Rojos”) a su jefe Sidronio Casarrubias: “Nos atacaron Los Rojos” y después “Los hicimos polvo, los tiramos al agua. Nunca los van a encontrar”.

Si bien es cierto que la investigación de la PGR incurrió en muchos descuidos, como lo documenta el reporte de la CIDH, y que queda bien claro que esa instancia está muy distante de seguir fielmente unos estrictos protocolos a la manera de las series CSI de la TV, también es cierto que en función del extraordinario interés que ha despertado el caso Iguala-Ayotzinapa en el ámbito nacional e internacional, el Gobierno federal se ha esforzado de manera singular para tratar de resolverlo satisfactoriamente.

Para efectuar las investigaciones ha involucrado a más de 10 mil personas, policías, militares, peritos, expertos nacionales y extranjeros, funcionarios, y es sin duda el caso que ha sido atendido con mayor atingencia e intensidad, quizá en toda la historia de la PGR. Pero es obvio que ha operado en contra su bien ganada, desde hace bastante tiempo, falta de credibilidad. Igualmente ha operado en su contra una creciente y bien justificada inconformidad de la sociedad con el desempeño de los gobiernos y los políticos, de manera que los esfuerzos del régimen en funciones se han topado con esa ruda oposición emocional.
amartinezv@derecho.unam.mx

@AlejoMVendrell

Asumir como válido el peritaje de Torero conduciría a exonerar a los 111 inculpados sujetos a juicio y al narcotráfico.