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Preludios de un verano | Numerados | Camilo Kawage Vera

  • Camilo Kawage

1.-Por estos días se habrá dado a conocer el informe de una investigación ordenada y pagada por el Gobierno de México que no aportará sorpresas ni datos insospechados. El documento tendría un valor intrínseco, como en innumerables casos en que se solicita la opinión de especialistas, cuyo prestigio y solidez son reconocidos por organismos internacionales de los que el país es parte; pero en esta ocasión su relevancia es excepcional por el asunto objeto del estudio –la carnicería de unos jóvenes ultrajados y la tragedia humana que implica-; por el cataclismo social que con toda razón entraña; por la complejidad científica que conlleva un hecho de las características del sucedido en nuestro territorio, si solo fueran ésos los rasgos que lo hacen único.

2.-Sin embargo, al justo agravio e insatisfacción de los deudos, se han venido sumando una serie de abusos y atropellos por parte de grupos y cabecillas profesionales en sacar raja del dolor ajeno que, bajo la mascarilla inviolable de los derechos humanos, han aprovechado la desgracia misma y los tropiezos de las autoridades para explotar el depravado acto criminal en su beneficio, y luego desangrar el morbo de la descomposición para rociarlo sobre las podridas catacumbas de sus mentes envenenadas. Además del hondo quebranto a lo que quede de la conciencia y la noción que tenemos de sociedad organizada, la atrocidad multiplicada de unos se prolongará en el tiempo.

3.-La solvencia profesional de los expertos –extraviados ellos también, da la impresión, entre la magnitud de los hechos, sus propias versiones encontradas y a veces contradictorias, amén de la misma sorpresa que deben haberse llevado ante la dimensión de su inmediata y fugaz fama-; la capacidad y expeditez de las autoridades; la metástasis del crimen organizado hasta la médula de los gobiernos; el estupor colectivo, y todo referente de humanidad, parece haber quedado entre las patas desbocadas del estruendoso tumulto de la carroña.

4.-El mérito de la investigación –inédita en su minuciosidad, su amplitud y su cobertura-; la seriedad y el compromiso del Ministerio Público y de todas las autoridades del Ejecutivo que han tenido que ver; la convicción de buena parte de la opinión pública sobre la objetividad y buena fe del proceso, y toda la intervención de las instancias internacionales a las que México ha convocado como auxiliares coadyuvantes en la indagatoria; la “integralidad” de expedientes que son ya del conocimiento general y se hallan abiertos a consulta de quien así lo desee. Todo el preámbulo, pues, del informe de los expertos, cambiará el escepticismo en muy poco.

5.-El actual, llagante capítulo de la vida nacional no se cierra, para mal ni para peor, con el informe de la investigación, ni con el término del pacto de los especialistas contratados. La ventaja política que seguirá derivando del insuceso tampoco se agotará de pronto; quienes lo han usufructuado para su beneficio seguirán exprimiendo el dolor de nuestros hermanos todavía por varios procesos electorales más, mientras le quede aliento a los derechos humanos, mientras se pueda arrancar un respiro a las “incontenibles fuerzas democráticas” y le quede un recoveco a la mafia del poder.

6.-De modo que pueden ir y venir expertos; llevar y traer informes, despedirse y volver a saludar. Cuidado con Coatzacoalcos, porque podrían no precisar ni hacer maletas.

camilo@kawage.com